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martes, 4 de agosto de 2026

 

[ 858 ]

 

ESTADOS UNIDOS SAQUEA A VENEZUELA TRECE MIL MILLONES DE DÓLARES EN PETRÓLEO SEMESTRALES

Luis Britto

 

 


 

 

 

Las noticias sobre Venezuela han dejado de aparecer en los medios venezolanos. Para enterarnos del destino y administración de los recursos que nos pertenecen debemos recurrir a fuentes internacionales.

 

Así, tras larga pesquisa en  internet, descubrimos información del  Financial Times  según la cual  desde enero hasta comienzos de julio de 2026, Estados Unidos ha ingresado 13 billones de dólares procedentes del petróleo venezolano (para los anglosajones un billion es mil millones).

 

Para la referida información, el Financial Times habría utilizado datos acopiados por KPLER, firma que ejerce la vigilancia satelital sobre los cargamentos de petróleo que circulan por los océanos, y particularmente los extraídos de Venezuela a partir del secuestro del Presidente Nicolás Maduro.    KPLER calculó el valor monetario de ellos según estimaciones de precios procedentes de Argus Media.

 

 A fin de comprender la magnitud del gigantesco latrocinio infligido a nuestro país, debemos recordar que la suma del Presupuesto de la Nación venezolano asignada para el Gasto Público durante el año  2026 equivale a 19.948 millones de dólares. En sólo seis meses Estados Unidos nos habría despojado de 13.000 millones de dólares; a fin de año, de seguir al mismo ritmo, el latrocinio alcanzaría unos 26.000 millones de dólares, unos 6.000 millones más que lo previsto para todas nuestras erogaciones públicas durante todo un año.

 

Ninguna norma venezolana de ninguna índole, ni constitucional, ni legal, ni reglamentaria, ningún tratado internacional válido autoriza este inconcebible latrocinio contra nuestro país y nuestro pueblo. Todos aquellos que colaboren en él incurren en responsabilidad civil, penal y administrativa y son personalmente responsables de su reparación.    

 

Sobre los inicios de este monumental expolio escribí el 27 de febrero del este año el estudio “¿A quién pertenecen los recursos naturales de Venezuela?”, cuya publicación fue rechazada por la prensa local.  Una página web creada por el gobierno apenas informa  que de tales fondos, represados en una partida del Tesoro de Estados Unidos, habrían sido transferidos a nuestro país en marzo apenas  unos 300 millones de dólares. De acuerdo con informaciones del funcionario del Departamento de Estado Michael Kozak, unos 3.000 millones de dólares procedentes de la venta del petróleo venezolano habrían sido reintegrados a Venezuela, pero tales afirmaciones carecen de fuentes verificables.

 

Acerca del paradero de los restantes 12.700 millones de dólares no hay informes, ni por parte de los estadounidenses ni de nuestra administración ni de nadie. Nada se sabe tampoco de los movimientos de una partida secreta en Qatar con fondos pertenecientes a Venezuela manejada discrecionalmente por el Presidente y el Secretario de Estado de la potencia invasora.

 

Tampoco se conoce si los  fondos estimados por Financial Times provienen de ventas de petróleo venezolano por algunas compañías estadounidenses que como Chevron seguían trabajando en nuestro país por una dispensa especial de la misma potencia bloqueadora, si proceden de pozos operados por Petróleos de Venezuela S.A. o si vienen de la venta de hidrocarburos extraídos por empresas chinas o rusas como las filiales de Rosznef, que operan en nuestro país en función de concesiones legítimas.

 

Asimismo falta información sobre si se están aplicando mecanismos  de inspección, fiscalización y control sobre el manejo de tales fondos venezolanos sustraídos por los estadounidenses. Ni siquiera se conoce si han sido efectivamente  depositados en una partida del Tesoro de su país en cumplimiento de la Executive Order 14.373, ni bajo cuáles normas y con qué efectos para los responsables.

 

"Crea Vd., general, que a la sombra del misterio no trabaja sino el crimen" escribió Simón Bolívar a  Francisco de Paula Santander el 6 de abril de 1820. Una densa tiniebla  ha caído sobre el pueblo venezolano: en todo lo concerniente  al uso y destino de sus recursos, a la forma en que serán satisfechas sus más elementales necesidades de alimentación, salud, vivienda, transporte, defensa, educación, cultura, al ejercicio de sus derechos, al goce de independencia y soberanía. Un telón de opacidad encubre los más relevantes datos sobre el presente y el destino de nuestro país.

 

El 24 de julio el Gobierno Nacional anuncia que accede a 346 millones de dólares de sus propios recursos en el Fondo Monetario Internacional para dedicarlos a infraestructura, viviendas y servicios público esenciales. A dicha institución sólo se acude para solicitar empréstitos que sólo se otorgan a cambio de abrumadores compromisos e impagables intereses. Dura situación es la de un país que para paliar los efectos de una catástrofe natural deba endeudarse todavía más, mientras sus fondos de 13.000 millones de dólares provenientes de la venta de sus hidrocarburos permanecen secuestrados en el Tesoro del mismo país que lo invadió y bombardeó.

 

Por ello, resulta irrisoria la oferta del Presidente del país invasor de aportar 150 millones de dólares para aliviar los efectos del terremoto en Venezuela, mientras valiéndose de su Executive Order 14.373 mantendría incautados en el Tesoro de Estados Unidos activos venezolanos casi mil veces mayores  que su ofensiva limosna, fondos que incluso la mencionada norma reconoce como “propiedad del gobierno de Venezuela”, aunque nuestro país no puede gozar, disponer ni usar de ellos. 

 

Una vez más me veo obligado a citar la desoladora máxima de Voltaire según la cual “en la guerra de lo que se trata, ante todo, es del robo”. Venezuela es víctima de una guerra iniciada unilateralmente por la mayor potencia armamentista del mundo; no se ha suscrito Tratado de Paz, y la situación de los venezolanos y de sus bienes en nuestro país no es otra que la exposición al ilimitado pillaje por fuerzas extranjeras enemigas o sus cómplices.

 

En tiempos de las bárbaras naciones se permitía el saqueo  de uno, dos o excepcionalmente tres días sobre los pueblos vencidos. El Presidente de Estados Uniidos intenta imponer el latrocinio absoluto: el saqueo de todas las riquezas de nuestro país durante todos los segundos, horas, días, meses y años venideros, hasta que lo obliguemos a dejar de hacerlo.

 

La expoliación casi total de los recursos de un país es crimen contra todos y contra todo.

 

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jueves, 14 de mayo de 2026


[ 846 ]

 

RESISTO, LUEGO EXISTO

 

 Luis Britto García  

 

 

Sufrimos  un golpe atroz. Si queremos superarlo, debemos admitirlo, investigar causas, corregir  efectos.

 

Reiteramos que según encuesta de Hinterlaces de octubre de 2025, el 83% de los consultados estaría dispuesto a enfrentar una invasión militar extranjera, sólo 6% no lo haría, y 89% consideró que el verdadero objetivo de una eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo. (https://extranewsmundo.com/encuesta-hinterlaces-83-de-los-venezolanos-afirma-que-estaria-dispuesto-a-enfrentar-una-invasion-militar-extranjera/I.

 

Seis meses más tarde, no he encontrado un solo compatriota que no reitere esas respuestas, pero acompañadas de nuevas preguntas.

 

En primer lugar, se ha de averiguar de manera clara, precisa y detallada qué ocurrió o dejó de ocurrir la  madrugada del 3 de enero de 2026. Venezuela disponía y dispone de armamentos modernos, eficaces y costosos que no se emplearon. Cuarenta y siete soldados venezolanos y 32 escoltas cubamos murieron repeliendo valientemente la descomunal agresión con armas elementales. Es preciso conocer con exactitud los hechos y corregir fallas para futuros y previsibles enfrentamientos.

 

La investigación debe reformular la Doctrina Estratégica y Táctica de Seguridad y Defensa. Parecería que ante una rápida escaramuza que demostró la superioridad aérea del enemigo se decidió una rendición incondicional, con armas, contingentes y parques casi intactos y sin que el adversario hubiera dominado de manera efectiva y duradera ni un centímetro del territorio nacional. Una nueva doctrina ha de excluir categóricamente que el secuestro de funcionarios o la mera coerción se traduzcan en concesiones lesivas a la soberanía.

 

Desde siempre se ha sabido que Estados Unidos goza de superioridad en armamento convencional. Ello no es argumento para que se le rindan a discreción todos los pueblos de la tierra. Muchos de ellos lo han derrotado rotundamente con armas inferiores.  Para resistirlo cabe adoptar las tácticas de guerra no convencional que han hecho sistemáticamente inútil dicha superioridad en casi todos los conflictos asimétricos del pasado y el presente siglo. Urge saber por qué en este caso no se aplicaron dichas tácticas, formular doctrinas que corrijan errores, incorporar a la defensa activa a toda la ciudadanía.

 

El pueblo venezolano desconoce el alcance de las concesiones que se hicieron al enemigo en los minutos siguientes a la agresión, o por cual mecanismo o en qué forma varían o se amplían dichas concesiones hasta el presente y el futuro previsible. Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a un poder discrecional absolutamente totalitario que implique la desaparición de la soberanía de Venezuela y la rebatiña incondicional de sus recursos. Han sido sancionadas leyes que pretenden posibilitar la inconstitucional privatización de nuestras industrias de hidrocarburos y minas, rebajar abruptamente la participación del Estado en ellas, someter las controversias atinente a las mismas a tribunales o árbitros extranjeros.  Se prentende usurpar todos los derechos que corresponden a nuestro pueblo sin asumir ningún deber hacia él.

 

Tal modelo es insostenible. La propaganda invasora pretende que se abre un lapso de torrenciales inversiones que traerán diluvios de divisas y de prosperidad. En otro lugar hemos reseñado el fracaso de la reunión del 9 de enero de 2026 entre el Presidente de Estados Unidos y unas 17 empresas petroleras de dicho país, para repartirse el botín energético de Venezuela. Ni una sola avanzó un solo dólar de inversión. Consideraban al país “uninvestable”, no invertible, por falta de seguridad jurídica, porque extraer la primera gota de petróleo requeriría inversión de mil millones de dólares y plazo de diez años, porque parte de la riqueza  está ya comprometida.

 

En efecto, sobre más del 45% de los yacimientos petroleros y gasíferos han sido legalmente otorgadas concesiones por más de 25 años a empresas chinas y a filiales de la petrolera estatal rusa Roznef, las cuales  exploraban  y extraían hidrocarburos mientras el bloqueo estadounidense impedía el mantenimiento de gran parte de los yacimientos restantes. Entre los vacíos informativos posteriores a la invasión figura el del status actual de esas explotaciones rusas y chinas y el de los hidrocarburos u otros minerales producidos en ellas.  Los ingresos provenientes de tales concesiones son inalienablemente venezolanos, y como tales, deben ingresar al Fisco y ser distribuidos mediante el Presupuesto y la Administración nacionales.

 

Por otra parte, el enemigo mantiene inflexiblemente su posición agresiva. Ni una sola del millar de medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra Venezuela ha sido abrogada. No se han liberado los rehenes secuestrados por la fuerza bruta. No se ha reconocido la patente falsedad de los pretextos para la invasión: inexistencia del llamado Cartel de los Soles y del extinto Tren de Aragua, inexistencia de la producción y el contrabando de sustancias ilícitas, inexistencia de una mayoría opositora que habría obtenido supuestas mayorías electorales. Ni una palabra se ha dicho sobre las reparaciones por los daños causados por un  atroz acoso de un cuarto de siglo y un bloqueo de más de una década, por un bombardeo ejecutado por centenar y medio de aeronaves, por los bienes de Venezuela ilegítimamente confiscados en el exterior. Contra nuestro país se mantiene todo el rigor y la coacción de un estado de Guerra ilegítima, no autorizada por el Congreso de Estados Unidos.

 

 

En texto anterior señalamos  que el invasor, mediante la Executive Order 14.373, pretende que todo ingreso procedente de los hidrocarburos y minerales venezolanos –históricamente, el 80% de la entrada de divisas del país- sea desviado hacia una partida del Tesoro de Estados Unidos o cuentas secretas privadas en Qatar, bajo administración discrecional estadounidense y única y exclusivamente para adquirir bienes producidos en dicho país.

 

Con el anuncio del inaceptable latrocinio casi total de nuestros ingresos viene el de la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones especializadas en anular la soberanía de los países mediante la extorsión de Deudas Públicas Impagables. Privada de ingresos, Venezuela deberá costear sus gastos aceptando créditos usurarios garantizados con lo que reste de sus bienes y recursos. Los nuevos fondos serán aplicados de manera preferente para cancelar por la totalidad de su valor nominal  deudas adquiridas a precios simbólicos por fondos buitres.

 

Este despojo total del ingreso público implica efectos devastadores. En los últimos tiempos, el Gasto Social del Gobierno venezolano ascendió a más del 70% de los egresos. La brutal disminución de fondos disponibles acarreará un paralelo desmantelamiento de todos los actuales programas de educación, salud, vivienda, asistencia social, alimentación, cultura, investigación científica, desarrollo agrícola y pecuario, industrialización, defensa  e infraestructuras, por cierto ya duramente castigados por más de un cuarto de siglo de agresión, una década de bloqueo y más de un millar de medidas coercitivas unilaterales destinadas a estrangular y destruir nuestra economía.

 

Con el desmantelamiento de dichos programas o la reducción drástica del personal de los mismos imponiéndoles salarios apenas simbólicos, vendrá una oleada de desempleo que la limitada inversión privada será incapaz de absorber.

 

Esta situación arrojará efectos políticos. En la medida en que se muestren progresivamente incapaces de paliar las más vitales necesidades de la población, se producirá una merma en el apoyo hacia las organizaciones que colaboren con la ocupación.

 

La oposición de derecha, desechada como instrumento político por los invasores por su falta de apoyo popular, se hará progresivamente violenta buscando hacer méritos ante los ocupantes. Procesos electorales administrados por las mismas firmas que cometieron fraudes en Honduras, Perú, Ecuador y otros países legitimarán  simulacros inconsistentes que arrebatarán el poder a las organizaciones representativas.

 

Se sancionarán drásticas reformas en las leyes laborales que revertirán o aniquilarán los derechos de los trabajadores, con  repercusiones  sociales, económicas y políticas iguales a las que  medidas de tal índole acarrearon durante el pasado siglo.

 

La colaboración con los invasores reportará ganancias ilegales a una ínfima élite de traficantes de influencias y especuladores transnacionales, y anulará el prestigio de los movimientos políticos y sociales que se entreguen a ella.

 

Del Imperio puede decirse, como de los Borbones, que no ha olvidado ni aprendido nada. Emprenderá sistemática, implacable e integral erradicación de cuantos movimientos tengan o hayan tenido orientación progresista o asomos de ella. Una vez  agotada su utilidad, el sector colaboracionista  no será la excepción. De los medios, programas educativos y de la Historia misma desaparecerán los hechos e ideas de los Libertadores, o serán grotescamente falsificados para que representen lo opuesto de sus ideales. Siguiendo lineamientos de Rudolf Atkon, la educación será meramente instrumental; de acuerdo con los de Laura Berns, se eliminará la educación superior gratuita.

 

Todos sabemos lo que esconde el ensordecedor silencio que nos oprime. Sin consulta alguna sobre nuestra voluntad, se pretende despojarnos de soberanía, Independencia, recursos naturales autonomía, derechos, pasado, presente y futuro, a favor de una potencia agresora que nos odia y  desprecia.

 

Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano.

 

Ya sabes en cuál bando debes estar.

 

La defensa propia es el más innegable de los Derechos Humanos, y nos corresponde ejercerla como Resistencia en la medida de nuestras posibilidades, con pensamientos, palabras y obras. Ideas para comprender la atroz realidad, palabras para denunciarla, obras para modificarla. Las organizaciones existentes han de ser orientadas hacia la resistencia y la victoria; cuando ello no sea posible, cabe crear otras nuevas.  Hay tantas formas de resistencia como personas y talentos; cada quien debe asumirla en el ámbito de sus habilidades, capacidades  y competencias. La resistencia debe revestir más formas que la opresión que combate, y un pueblo tiene derecho a ejercerlas todas antes que consentir en su servidumbre o su extinción.

 

Resisto, luego existo.

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Fuente:

https://luisbrittogarcia.blogspot.com/2026/05/resisto-luego-existo.html

 

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sábado, 25 de mayo de 2024

 

[ 586 ]

 

NEOFASCISMO Y RECOLONIZACIÓN EN NUESTRA AMÉRICA

 

Luis Britto

 

 

 

Temprana recolonización

 

La intentona de Recolonización de América Latina y el Caribe empieza  desde que ésta conquista su Independencia. A fin de que reconozca su liberación, Haití debe pagar a Francia 150 millones de francos. Con el mismo fin, Venezuela debe firmar en 1845 un tratado que la obliga a devolver los bienes expropiados a los realistas vencidos e indemnizarlos. Para comprar las armas y pertrechos de la gesta independentista, los países de la Gran Colombia contrajeron deuda pública por un monto de 6.688.950 de libras esterlinas, que a la disolución del cuerpo político fue distribuida entre Ecuador, Colombia y Venezuela de acuerdo a su población. Mientras está en curso la Independencia, nuestros países suscriben desiguales tratados de “Libre” comercio, en los cuales  otorgamos privilegios de libre comercio y navegación de nuestros mares y ríos a los países hegemónicos a cambio de iguales derechos para nuestras inexistentes flotas en las aguas de ellos. Acuerdos de esta índole y nuevos empréstitos usurarios menoscaban progresivamente nuestra emancipación, que nace casi irreparablemente lastrada.

 

 

Recolonización militar

 

Tras la formulación en 1822 de la doctrina Monroe, que excluye nuevas adquisiciones territoriales para las potencias fuera del continente, inicia  Estados Unidos una cadena de casi medio  centenar de intervenciones  militares en Nuestra América. Éstas dejan tras de sí bases militares; en la actualidad hay unas 80, con dotaciones que pretenden ser inmunes a leyes y tribunales locales. Denuncia el Presidente Maduro que Estados Unidos ha instalado 14 bases militares más en Guyana. Milei anuncia una “base integrada” con ellos en Ushuaia. Ecuador permitió la ocupación por  tropas estadounidenses de su territorio. A esta recolonización militar se suma  la OTAN, que ha declarado “aliados extra-Otan” a Colombia y Argentina, y situado bases en el Caribe y las Malvinas. Muchas de nuestras patrias están invadidas por tropas extranjeras, inmunes a  leyes y tribunales locales, sepultureras de soberanías. 

 

 

Recolonización diplomática

 

Con la recolonización militar avanza la diplomática. Nuestros países son inducidos a suscribir tratados de “Libre Comercio” como el de México y el del Pacífico que indefectiblemente favorecen a la nación más desarrollada pues impiden a las económicamente débiles proteger sus productos e industrias. Tras ellos vienen los Infames Tratados contra la Doble Tributación, gracias a los cuales las transnacionales no pagan impuestos en Nuestra América con el argumento de que los cancelarán en sus países de origen (lo que nunca hacen, pues guardan sus dividendos en Paraísos Fiscales). Los Tratados y Acuerdos sobre Normas Industriales atan a quienes los suscriben como clientes de los países hegemónicos que suministran bienes y equipos conforme a sus excluyentes especificaciones. Así, un atado de cadenas jurídicas inmoviliza a nuestros Estados, despojándolos de su soberanía.

 

 

Recolonización de los recursos

 

Las potencias que ejercen este cerco no disimulan sus fines. La generala y jefa del Comando Sur estadounidense Laura Richardson declaró en 2023, durante un evento del think tank Atlantic Council: “¿Por qué es importante esta región? Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras poco comunes, tienes el triángulo del litio, que hoy en día es necesario para la tecnología. El 60 % del litio del mundo está en el triángulo de litio: Argentina, Bolivia, Chile… Tenemos 31 % del agua dulce del mundo en esta región… Con ese inventario, a Estados Unidos le queda mucho por hacer, esta región importa, ya que tiene mucho que ver con la seguridad nacional y tenemos que empezar nuestro juego… Tenemos también las reservas de petróleo más grandes, incluidas las de crudo ligero y dulce. Tienen los recursos de Venezuela también, con petróleo, cobre, oro, y está la importancia del Amazonas como los pulmones del mundo”. En el mismo sentido, un documento del Servicio Europeo de Accción Exterior (SEAE) de la Unión Europea, señala  que “tres países de la zona, BOLIVIA, ARGENTINA y CHILE disponen del 60% de las reservas de litio localizadas en el planeta, y VENEZUELA, ARGENTINA y BRASIL tienen importantes reservas de petróleo y gas”.

 

 

Europa en pos de  la recolonización

 

Mientras tanto, Europa no disimula los anhelos de reconquistar sus antiguas colonias. Repsol y Prisa estuvieron tras el golpe de 2002.  En documento de la española  Fundación de Análisis Económico y Social (FAES) de 2010, se afirma: : “Los españoles no podemos ser indiferentes al futuro de América Latina, ni podemos inhibirnos ante la disyuntiva a la que se enfrenta. España no puede limitarse a ser un espectador imparcial”. O sea:  “España debe reclamar sin ambages el cumplimiento de aquellos principios y el respeto de los acuerdos internacionales que afectan a sus intereses”. Y en efecto, un amplio surtido de inversiones y acuerdos protege los intereses de España y Europa en Nuestra América. Se promueve un tratado de Libre Comercio MERCOSUR-UE que, como todos los de su género, favorecerá a las naciones más desarrolladas, en este caso las europeas, como preámbulo a un posible acuerdo UE-CELAC, que intentará reimponer los términos de la difunta ALCA.

 

 

Recolonización económica neofascista

 

El instrumento para llevar a término estas diversas recolonizaciones es una autoridad política que se entregue incondicionalmente a los capitales transnacionales, exonerándolos de impuestos y de cualesquiera otras obligaciones  legales, ecológicas y sociales, y otorgándoles todos los privilegios que se niegan a los nacionales. Milei acaba de introducir un proyecto de Ley de tal índole en Argentina, el Régimen de Incentivos para la Grandes Inversiones (RIGI) de la Ley Base, que entrega por tres décadas  los recursos naturales a las transnacionales, añadiéndoles exoneraciones de impuestos sobre la Renta, de Importación y de Exportación y de otros gravámenes, así como garantías de estabilidad tributaria (compromiso inconstitucional de no elevarles los impuestos) y sin exigir contraprestaciones tales como transferencia de tecnología, agregación de valor local en innovación y desarrollo; y  mucho menos cláusulas de reserva de parte de la producción para consumo interno o  respeto a las leyes ecológicas y laborales. Otras ventajas; las transnacionales inversionistas son inmunes a leyes y tribunales locales, y las controversias que planteen serán resueltas por árbitros extranjeros, como el CIADI. Por si fuere poco: el silencio administrativo ante una petición transnacional no será tenido como negativa (como es la práctica universal) sino como aprobación. Nunca, ni en la vencida Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, se aplicaron cláusulas tan escandalosamente desventajosas a una Nación. No cabe duda: estamos ante un uniforme modelo capitalista recolonizador internacional, contra cuya aplicación me he opuesto en nuestro país.

 

 

Recolonización política neofascista

 

Cabe preguntarse qué régimen político podrá aplicar indefinidamente un modelo que entrega las riquezas del país sin exigir nada a cambio y que se sostendría con mano de obra al nivel de la subsistencia o por debajo de éste. Los neofascismos han sido, son y serán siempre el instrumento de elección para adoptar estas políticas. No olvidemos que el fascismo es la complicidad absoluta entre el Estado y el gran capital. Por ello, el primer gran experimento neoliberal se llevó a cabo en 1973 en Chile, bajo feroz dictadura militar, y  otro experimento similar arrancó paralelamente en Indonesia, al costo de más de medio millón de asesinados. El intento de aplicar algo similar en Venezuela condujo a la rebelión popular del 27 de febrero de 1989, al fin definitivo de la hegemonía del partido Acción Democrática, y al enjuiciamiento del Presidente Pérez.  Gobiernos latinoamericanos y caribeños instaurados con  apoyo de Estados Unidos en los últimos tiempos han presentado claras fisonomías neofascistas:  los mandatos de Uribe en Colombia, de Bolsonaro en Brasil, la prolongada dictadura hondureña, el recientemente inaugurado mandato del propio Milei.  Administraciones de tal índole son el recurso ideal de Estados Unidos y la Unión Europea o de cualquier otro poder  para recolonizarnos. Entregarse a ellos es convertirse en algo peor que colonias.

 

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Fuente:

https://luisbrittogarcia.blogspot.com/2024/05/neofascismo-y-recolonizacion-en-nuestra.html

 

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jueves, 14 de marzo de 2024

 

[ 549 ]

 

NO LEA ESTO

 

Luis Britto García 

 

 

 

1

 

Todo cuanto usted lea, escriba, hable, grabe, fotografíe o comunique en un dispositivo informático irá con seguridad a parar a alguna agencia de seguridad de Estados Unidos o de sus cómplices. Lo mismo ocurrirá con sus propios datos, con los de sus seres queridos y sus destinatarios, con la información sobre todo lo que usted posea, use, compre, alquile, consuma, tome en préstamo, deseche o meramente desee al extremo de preguntar su precio o inquirir información. Igual  pasará  con su viajes,  infracciones o contravenciones: todo será registrado y preservado incluso hasta después de que usted lo haya olvidado o muera, para uso exclusivo de agencias de vigilancia o monopolios.  Tal es la conclusión de Edward Snowden en su escalofriante libro Vigilancia Permanente, (Editorial Planeta, 2019) memoria de su accidentado paso como voluntario por el Ejército estadounidense,   contratado por la Central Intelligence Agency (CIA) y la National Security Agency (NSA) y exiliado perpetuo en Rusia  para escapar de la persecución de sus antiguos colegas.

 

 

2

 

¿Cómo pasa un más o menos ingenuo hacker adolescente de contratado de agencias de espionaje a prófugo de casi todas las policías políticas del mundo? El proceso es paralelo al de degradación de la World Wide Web, red milagrosa que ponía al alcance de cualquiera todo el conocimiento del mundo y posibilitaba el trabajo y la organización a distancia, la cual  fue rebajada a lúgubre instrumento de espionaje al servicio de gobiernos a su vez inmunes a toda investigación. El aforismo de Marshall McLuhan reza que “el medio es el mensaje”. Pronto la propiedad masiva sobre  los medios influiría ciertamente sobre su contenido. Como señala Snowden, “Los cables, los satélites, los servidores, las torres... Tanta infraestructura de internet está bajo control estadounidense que más del 90 por ciento del tráfico mundial de internet pasa por tecnologías de cuyo desarrollo, propiedad y funcionamiento son responsables el Gobierno estadounidense y negocios estadounidenses, en su mayoría emplazados físicamente en territorio de Estados Unidos. (…) Lo que estoy definiendo como fundamentalmente estadounidense no es solo la infraestructura de internet, sino también el software (Microsoft, Google, Oracle) y el hardware (HP, Apple, Dell) de los ordenadores. Es todo, desde los chips (Intel, Qualcomm) hasta los enrutadores y los módems (Cisco, Juniper), los servicios web y plataformas de correo electrónico, redes sociales y almacenamiento en nube (Google, Facebook y Amazon, que es el más importante en cuanto a estructura aunque permanezca invisible, ya que ofrece servicios en nube al Gobierno estadounidense, aparte de a la mitad de internet)”(Snowden).

 

 

 

3

 

Al principio la web refugiaba informáticos heterodoxos que ocultaban su identidad pero exponían  libremente su pensamiento; al poco tiempo los consorcios la convirtieron  en vitrina de exhibición de falsas identidades de quienes  carecían de ideas. En su libro The Lonely Crowd (La Muchedumbre solitaria) Vance Packard demostró que la aglomeración en las ciudades de multitudes que habían perdido sus vínculos familiares y regionales creaba un desolador sentimiento de aislamiento y soledad. Mark Zuckenber ideó negociar la promoción de un compañerismo ficticio, aplicando el cursi modelo de los álbumes familiares donde los parientes inscribían sus incidencias anodinas y las notas adulatorias de las visitas. Facebook es un álbum de familia informático donde las masas inscriben eventos personales nimios para compartirlos con audiencias de amigos tan ficticios como las identidades que en él exhiben. Ese basurero sin embargo es oro para las empresas de mercadeo y de espionaje político. En las redes “sociales” quedan atrapados como peces todos los datos que interesan a los poderes económicos y políticos: nivel de ingresos, grupo familiar, hábitos de consumo, propiedades, gustos, pasatiempos,  preferencias sentimentales, amistades, enemistades, vicios, prejuicios,  carencias: cuanto el poder quiera saber sobre usted, voluntariamente aportado por usted mismo. Añadamos que portales y redes se pretenden propietarias de cuantos contenidos deposite  en ellas, y los almacenan en “nubes” donde permanecen eternamente, sin que el informante tenga un derecho cierto a recuperarlos ni eliminarlos. Toda una sociedad reducida a información, y toda información apropiada de manera absoluta por una élite que no rinde cuentas a nadie. Como apunta Snowden:

 

“Todos nuestros dispositivos, desde nuestros teléfonos a los ordenadores, son básicamente censadores en miniatura que llevamos en las mochilas o bolsillos: censadores que recuerdan todo y que no olvidan nada”

(Snowden).

 

Y añade:

 

“Pongamos, por ejemplo, una llamada de teléfono: entre sus metadatos pueden estar la fecha y la hora de la llamada, la duración, el número desde el que se ha llamado, el número al que se ha llamado y las ubicaciones de ambos. Los metadatos de un email pueden ser información sobre el tipo de ordenador en el que se generó, dónde y cuándo, a quién pertenecía el ordenador, quién envió el mensaje, quién lo recibió, dónde y cuándo se envió y recibió, y quién aparte del emisor y del receptor tuvo acceso a él (si hubo alguien), y dónde y cuándo. Los metadatos pueden decirle a tu vigilante la dirección en la que dormiste anoche y a qué hora te has levantado esta mañana. Revelan todos los sitios que has visitado durante el día y cuánto tiempo has pasado en cada uno de ellos. Muestran con quién has estado en contacto y quién se ha puesto en contacto contigo”

(Snowden).

 

 

Y para colmo, cada página web que abres intenta implantarte un cookie, un mecanismo espía a tiempo completo que remitirá perpetuamente información sobre ti con destino desconocido.

 

 

4

 

La segunda degradación de la informática es la privatización de la seguridad. Tras la inexplicable falta de alertas ante el atentado de las Torres Gemelas, se desató en Estados Unidos y sus semicolonias una histeria de la seguridad. Para eludir controles parlamentarios, agencias de seguridad como la CIA y la NSA  recurrieron  a contratistas privadas, las cuales a fin de ahorrar salarios  y prestaciones sociales subcontrataron con  hackers explotados sin condición de servidores públicos. Así se explica que uno de éstos, Edward Snowden,  descubriera que la NSA, lejos de proteger al país, había desarrollado un colosal aparato secreto de espionaje contra la propia ciudadanía. El número de estadounidenses sometidos a operativos de vigilancia era mayor que el de extranjeros víctimas de ellos. Estos operativos se desencadenaban sin conocimiento del afectado,  orden judicial,  derecho a la defensa ni fecha  de caducidad, y con secuestros y torturas en bases extraterritoriales fuera del alcance de los tribunales, como Guantánamo. Ira Hunt, el director de tecnología de la CIA, declaró desembozadamente que “básicamente, intentamos recopilarlo todo y guardarlo para siempre”. Y añadió: “Tenemos prácticamente a nuestro alcance la posibilidad de procesar toda la información generada por el ser humano”. Estados Unidos había devenido un sistema policíaco, sin cabida para el disenso ni la libertad de opinión.

 

 

5

 

¿Quién podía hacer temblar este coloso invulnerable e incontrolable que se atribuía poderes absolutos sobre el pueblo estadounidense y el resto del planeta? Adivinó usted: un idealista trasnochado. El joven hacker Edward Snowden no podía dormir pensando que él, su familia, su novia Lindsay eran incesantemente espiados por un aparato que violaba la Cuarta Enmienda de la Constitución:

 

«No se violará nunca el derecho del pueblo a estar seguro frente a cualquier tipo de registro e incautación injustificados, lo que se aplicará a su persona y a sus casas, documentos y efectos, y tampoco se emitirá ninguna orden judicial, salvo ante la existencia de una causa probable que vaya respaldada por un juramento o una declaración, y que describa particularmente el lugar que ha de registrarse y las personas o cosas que han de incautarse o detenerse».

 

Los “documentos y efectos” comprenden hoy en día nuestros datos y comunicaciones de internet. Compilarlos sin orden judicial es inconstitucional.

 

 

6

 

¿Cómo hacer cumplir la Constitución? Mediante la denuncia pública. Snowden se convirtió en prófugo voluntario y huyó a Hong Kong para entregar sus informes a los periodistas. Planeaba volar  a Moscú, La Habana, Caracas y Quito, para pedir allí asilo político. Estados Unidos le anuló  el pasaporte y quedó anclado en Rusia. Ante el escándalo periodístico, el presidente Obama retiró a  regañadientes algo de la vigilancia sobre sus conciudadanos, pero la siguió ejerciendo sobre el resto del planeta. Elites de las que no sabemos nada lo saben todo sobre todos. Sobre usted y sobre mí. Sálvese quien pueda.

 

 

 

 

Fuente:

https://luisbrittogarcia.blogspot.com/2024/03/no-lea-esto.html

 

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