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MALI
ANTE LAS CONTRADICCIONES DE FRANCIA
Manlio
Dinucci
Los problemas de
Mali vienen del ataque ilegal de la OTAN a Libia. En cuanto a los grupos
yihadistas, son orquestados... por los servicios secretos de Francia
Al igual que EEUU en el
Medio Oriente, en Mali los franceses son al mismo tiempo
bomberos e incendiarios. Ahora, Francia retira sus tropas de Mali... pero
a la vez prepara con Washington una guerra de mayor envergadura en el
Sahel.
En 2010, durante la crisis de Costa de
Marfil, Francia cambió de política en África. El apoyo que
el entonces presidente Nicolas Sarkozy aportó al candidato Alassane
Ouattara no coincidía con los intereses de Costa de Marfil ni con
los de las grandes empresas francesas, que trataron inútilmente de
oponerse a las acciones de Sarkozy. Washington solicitaba a París que sacara
del poder al presidente Laurent Gbagbo, un ex colaborador de la CIA
convertido en nacionalista.
Al año siguiente se dio una situación
similar en Libia. El presidente francés Nicolas Sarkozy creyó
al parecer que podría construir un imperio petrolero gracias a un cambio
de régimen. En realidad Sarkozy no sirvió a los intereses libios ni a
los franceses. Sólo se alineó junto a EEUU y la OTAN.
Pero Muammar el Kadhafi era la única
persona en África que había logrado que árabes y negros colaboraran
entre sí, después de siglos de guerras y de esclavismo. Además, Kadhafi
había utilizado los ingresos provenientes del petróleo para tratar, junto
al presidente Amadou Toumani Touré, de construir un mínimo de Estado
en Mali (el antiguo «Sudán francés») según el modelo de los socialistas
franceses del siglo XIX (Proudhon y Fourier) y de la Yamahiriya Árabe
Libia.
Al derrocar al Guía de la Revolución libia,
la OTAN desató también el caos en Mali. Hecho extraordinario,
el comandante del AfriCom estadounidense se rebeló contra el apoyo de
Washington a al-Qaeda contra Libia, provocando así un giro en los objetivos
de la OTAN.
Durante los siguientes meses
se produjo en Mali un reinicio de la rebelión tuareg, pero
a partir de entonces grupos yihadistas respaldados por la Hermandad
Musulmana libia -o sea, por los servicios secretos anglosajones-
desempeñaron un papel mucho más importante en esa rebelión. Carentes de los
medios materiales necesarios para enfrentarse a los yihdistas,
los militares malienses se amotinaron. Los servicios secretos de
Francia y EEUU aprovechan entonces la ocasión para derrocar al presidente
de la República, Amadou Toumani Touré, a sólo semanas del fin de su mandato, y
ponen en su lugar al presidente de la Asamblea Nacional, Doincounda Traoré.
Esta maniobra fue legalizada por la Comunidad Económica de Estados de África
Occidental (CEDEAO), presidida en aquel momento por Alassane Ouattara,
instalado en el poder el año anterior en Costa de Marfil... precisamente
por las tropas francesas.
Los yihadistas atacaron entonces la ciudad
maliense de Konna y extendieron la aplicación de la charia al norte del país.
El presidente títere Dioncounda Traoré solicitó la intervención del
ejército francés, que no esperaba otra cosa. Por supuesto,
el presidente francés Francois Hollande se apresuró a proponer la
ayuda de Francia para contrarrestar la influencia de los yihadistas
-respaldados estos últimos por los aliados anglosajones y qataríes de Francia-
y garantizar de paso su propio aprovisionamiento en uranio.
Así comenzó la "Operación
Serval", aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Se trataba claramente de un regreso a la vieja política colonial de
Francia. En 2014, se firmó un acuerdo secreto que permitió a Francia
desplegar tropas no sólo en Mali y en Chad sino en todo
el Sahel y no en contra de los anglosajones sino junto
a ellos y con el conjunto de las potencias europeas en contra de los
yihadistas... a los que, sin embargo, Francia seguía respaldando. Así
comenzaba la "Operación Barkhane".
Al cabo de un periodo de confusión,
finalmente se realizó en Mali una elección presidencial que puso legalmente
en el poder al presidente Ibrahim Boubacar Keita. Aunque
se presentaba como laico, Ibrahim Boubacar Keita recurrió al apoyo de
Arabia Saudita -que se había puesto en contra de la Hermandad
Musulmana- frente a Qatar -que había pasado a respaldar la Hermandad Musulmana.
En 2013, el influyente diario francés
"Le Monde" asume abiertamente el carácter neocolonial de la
operación del presidente Francois Hollande en Mali. Sin complejos,
"Le Monde" anuncia en primera plana que
"El ejército francés toma Tombuctú".
Las contradicciones francesas ya eran
evidentes. El presidente Francois Hollande se había visto obligado a
retrasar el despliegue de las fuerzas de la "Operación Serval" para
dar tiempo a que sus aliados qataríes retiraran los consejeros militares que
habían enviado a los yihadistas. Después, los yihadistas que trataban de
derrocar el gobierno sirio -con el apoyo de Francia- protestaron contra los «traidores
franceses» que luchaban contra sus «hermanos» yihadistas en Mali. Y cuando
el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, interrogó a su
homólogo francés, Laurent Fabius, sobre aquel enredo, Fabius
se limitó a responderle, entre risas: «¡Esa es nuestra realpolitik!»
Las primeras acciones del ejército francés
en Mali fueron militarmente inaceptables: las víctimas civiles de sus
bombardeos fueron 7 veces más numerosas que los yihadistas muertos. Lógico
resultado: la opinión de los malienses se volvió en contra de
Francia.
La primera víctima de esa estúpida y
bárbara política de París fue el presidente maliense Ibrahim Boubacar
Keïta, derrocado en 2020 por un nuevo movimiento militar.
En definitiva, un grupo de militares inspirado en el ejemplo del
revolucionario burkinabés Thomas Sankara (1949-1983) constituyó un gobierno de
transición alrededor del coronel Assimi Goita.
El ejército maliense no tardó en
revelar lo que estaba sucediendo. El 8 de octubre de 2021, en
entrevista concedida a la agencia RIA-Novosti, el primer ministro
de Mali, Choguel Kokalla Maiga, denunciaba el doble juego de Francia,
aportando incluso detalles sobre el entrenamiento de los yihadistas en la
región de Kigal, donde las tropas de Mali no habían podido entrar...
porque el ejército francés había prohibido que lo hicieran.
Por supuesto, ningún medio
francés reportó aquella entrevista. La prensa occidental en general
prefería dedicar el máximo espacio a las conversaciones del gobierno
de Mali con Rusia que podían conducir a un despliegue de la empresa
militar privada rusa Wagner.
El 23 de diciembre de 2021, Francia dirigía
a Mali una nota -firmada también por Bélgica, Reino Unido,
Países Bajos, Dinamarca, Alemania, Italia, Canadá, Lituania, Noruega,
Portugal, Rumania, Chequia y Suecia- deplorando la posibilidad de que
el gobierno de Mali pudiese decidir recurrir a Wagner.
En enero de 2022, el gobierno de transición
de Mali -la «junta», según la terminología francesa- denunció una violación del
espacio aéreo nacional por parte de los militares franceses.
El general francés Laurent Michon, jefe de la fuerza denominada Barkhane,
argumentó entonces que los militares franceses habían actuado en aplicación de
las prerrogativas concedidas por el presidente títere Dioncounda Traoré
al iniciarse la Operación Serval y fingió creer que tales prerrogativas se
extendían a Barkhane.
Llegados a este punto no queda más
remedio que reconocer que los esfuerzos de los militares franceses,
independientemente del papel de los servicios secretos franceses en sentido
opuesto -a favor de los yihadistas- ha sido reconocido como un fracaso
por todos los observadores.
Al no poder distinguir entre
"buenos" y "malos", el gobierno de transición pidió a los
franceses que se fueran. París trató de presionar al gobierno de Mali
a través de la CEDEAO, cuyos miembros decidieron cerrar sus fronteras con
Mali y congelar los fondos de ese país depositados en el Banco Central de
Estados del África Occidental. Pero, al fin y al cabo, los franceses
tuvieron que resignarse a emprender la retirada.
El 11 de mayo EEUU organizaba en Marruecos
una reunión de la llamada coalición global contra Daesh. En ese encuentro
participaron los ministros de Exteriores de 85 países... bajo la
presidencia de la subsecretaria de Estado estadounidense Victoria Nuland.
El objetivo de esa reunión fue preparar la próxima guerra
en Sahel... con el armamento que supuestamente se envía a Ucrania y
que en realidad se almacena en Kosovo y Albania.
A mediados de junio de 2022, mientras que
los militares franceses preparan su retirada, el gobierno de transición de
Mali contrata la empresa militar privada rusa Wagner para que
los reemplace. En Francia se hace campaña contra esos intrusos,
sobre todo contra uno de sus dirigentes, Evgueni Prigozhin.
La editorial francesa Michel Lafon publica el testimonio de un
ex comandante de Wagner en el Donbass y en Siria. El grupo
también está presente en la República Centroafricana y en Libia y
se le acusa de ciertos abusos, por cierto menos graves que los
cometidos por soldados franceses. También se acusa a Prigozhin de tener
una empresa informática y de haber manipulado la elección presidencial en EEUU.
Esa propaganda se repite incansablemente a pesar de que una
investigación judicial estadounidense no ha logrado comprobar
absolutamente nada de eso. También se dice que Prigozhin sirve de
consejero a Saif al-Islam Kadhafi, hijo del asesinado líder libio, y que apoya
organizaciones de defensa de los derechos humanos que se enfrentan a los
gobiernos occidentales.
El 3 de julio la CEDEAO, temiendo ganarse
la hostilidad de Rusia, acaba anulando discretamente las sanciones que
había impuesto a Mali.
El 6 de julio el gobierno de transición de
Mali entrega al Consejo de Seguridad de la ONU un calendario detallado de
las reformas democráticas que ha planificado para aplicarlas antes de la
elección del próximo presidente de la República, prevista para febrero
de 2024. Es evidentemente que ese calendario ha sido preparado
con el concurso de consejeros rusos.
El 21 de julio, el general francés
al mando de la fuerza Barkhane acusa al grupo Wagner de explotar 3 minas
de oro como pago de su intervención.
El 9 de agosto, la Federación Rusa entrega
al ejército de Mali un importante lote de aviones y helicópteros.
El 16 de agosto, Mali solicita al Consejo
de Seguridad de la ONU la convocación de una reunión especial sobre el
apoyo de Francia a los yihadistas. En su solicitud, Mali precisa que dispone de
pruebas que demuestran el doble juego de Francia.
Ese mismo día, Francia envía al Consejo de
Seguridad un comunicado sobre la retirada de la fuerza Barkahne de Mali.
Sin mencionar la responsabilidad de Francia en la destrucción
de Libia y en el apoyo a los yihadistas, el presidente francés
se felicita en ese documento del "trabajo" realizado durante 9 años
y recuerda que 59 soldados franceses murieron por la seguridad de las
poblaciones europeas y malienses.
Hay varias interrogantes:
¿Por qué el ejército francés tiene tan
malos resultados en África En contraste, el balance del grupo Wagner
en la República Centroafricana, donde está presente desde 2018, es positivo.
Se dice que los hombres de Wagner han cometido abusos -ciertamente menos
que los militares franceses- pero se reconoce que han logrado restaurar
la paz. El hecho es que, en situación de combate, el ejército francés
ya no cuenta con los medios que exigen sus ambiciones. No logra
derrotar a los yihadistas y, según la Asamblea Nacional francesa, en un
conflicto de alta intensidad los militares franceses serían barridos en
2 días.
¿Por qué el ejército francés acepta luchar
contra yihadistas respaldados por Francia En la práctica, Francia
no tiene una política exterior propia desde 2007, sino que
se ha limitado a realizar "jugadas" en función de
aprovechar oportunidades. Esos acciones improvisadas de Francia en
el exterior tienen repercusiones en suelo francés, donde los yihadistas ya
no vacilan en prolongarlas. La Hermandad Musulmana, que parecía ser un
temible ejército en tiempos de la guerra fría, hoy se ha convertido en un
enemigo interno.
¿Por qué los dirigentes franceses regresaron
en 2011 a la política colonial del siglo XIX a pesar de que
el pueblo francés siempre ha condenado aquella política
il Manifesto
Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/mali-ante-las-contradicciones-de
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