viernes, 14 de agosto de 2026


[ 860 ]

 

MANUSCRITOS ECONÓMICOS Y FILOSÓFICOS DE 1844

Karl Marx

 

 


El joven Marx 

 

(…)

 

 

[Tercer Manuscrito]

 

[CRÍTICA DE LA DIALÉCTICA HEGELIANA Y DE LA FILOSOFÍA DE HEGEL EN GENERAL]

 

 

         Fenomenología

A)  LA AUTOCONCIENCIA

 

I.             Conciencia a) Certeza sensorial o lo esto y lo mío b) La percepción o la cosa con sus propiedades y la ilusión. c) Fuerza y entendimiento, fenómeno y mundo suprasensible.

II.           II. Autoconciencia. La verdad de la certeza de sí mismo. a) Dependencia e independencia de la autoconciencia, señorío y vasallaje. b) Libertad de la autoconciencia. Estoicismo, escepticismo, la conciencia desventurada.

         III. Razón. Certeza y verdad de la razón. Razón observadora; observación de la naturaleza y de la autoconciencia. b) Realización de la autoconciencia racional mediante ella misma. El goce y la necesidad. La ley de corazón y el delirio de la presunción. La virtud y el curso del mundo. c) La individualidad que es real en sí y para sí. El reino animal del espíritu y el fraude o la cosa misma. La razón legisladora. La razón examinadora de leyes.

        

B) EL ESPÍRITU

         I. El verdadero espíritu: la ética. II. El espíritu enajenado de sí, la cultura. III. El espíritu seguro de sí mismo, la moralidad.

        


C) LA RELIGIÓN

         Religión natural, religión estética, religión revelada.

        

D) EL SABER ABSOLUTO

        

Cómo la Enciclopedia de Hegel comienza con la lógica, con el pensamiento especulativo puro, y termina con el saber absoluto, con el espíritu autoconsciente, que se capta a sí mismo, filosófico, absoluto, es decir, con el espíritu sobrehumano abstracto, la Enciclopedia toda no es más que la esencia desplegada del espíritu filosófico, su autoobjetivación. El espíritu filosófico no es a su vez sino el enajenado espíritu del mundo que piensa dentro de su autoenajenación, es decir, que se capta a sí mismo en forma abstracta. La lógica es el dinero del espíritu, el valor pensado; especulativo, del hombre y de la naturaleza; su esencia que se ha hecho totalmente indiferente a toda determinación real y es, por tanto, irreal; es el pensamiento enajenado que por ello hace abstracción de la naturaleza y del hombre real; el pensamiento abstracto. La exterioridad de este pensamiento abstracto... La naturaleza tal como es para este pensamiento abstracto; ella es exterior a él, la pérdida de sí mismo; y él la capta también externamente, como pensamiento abstracto, pero como pensamiento abstracto enajenado; finalmente, el espíritu, este pensamiento que retorna a su propia cuna, que como espíritu antropológico, fenomenológico, psicológico, moral, artístico-religioso, todavía no vale para al mismo hasta que, por último, como saber absoluto, se encuentra y relaciona consigo mismo en el espíritu ahora absoluto, es decir, abstracto, y recibe su existencia consciente, la existencia que le corresponde, pues su existencia real es la abstracción.

          

 

 

Un doble error en Hegel.

 

El primero emerge de la manera más clara en la Fenomenología, como cuna de la Filosofía hegeliana, cuando él concibe, por ejemplo, la riqueza, el poder estatal, etcétera, como esencias enajenadas para el ser humano, esto sólo se produce en forma especulativa... Son entidades ideales y por ello simplemente un extrañamiento del pensamiento filosófico puro; es decir, abstracto. Todo el movimiento termina así con el saber absoluto. Es justamente del pensamiento abstracto de donde estos objetos están extrañados y es justamente al pensamiento abstracto al que se enfrentan con su pretensión de realidad. El filósofo (una forma abstracta, pues, del hombre enajenado) se erige en medida del mundo enajenado. Toda la historia de la enajenación y toda la revocación de la enajenación no es así sino la historia de la producción del pensamiento abstracto, es decir, absoluto (Vid. página XIII), del pensamiento lógico especulativo.

        

XVII 

El extrañamiento, que constituye, por tanto, el verdadero interés de esta enajenación y de la supresión de esta enajenación, es la oposición de en sí y para sí, de conciencia y autoconciencia, de objeto y sujeto, es decir, la oposición, dentro del pensamiento mismo, del pensamiento abstracto y la realidad sensible o lo sensible real. Todas las demás oposiciones y movimientos de estas oposiciones son sólo la apariencia, la envoltura, la forma esotérica de estas oposiciones, las únicas interesantes, que constituyen el sentido de las restantes profanas oposiciones. Lo que pasa por esencia establecida del extrañamiento y lo que hay que superar no es el hecho de que el ser humano se objetive de forma humana, en oposición a sí mismo, sino el que se objetive a diferencia de y en oposición al pensamiento abstracto.

        

XVIII

La apropiación de las fuerzas esenciales humanas, convertidas en objeto, en objeto enajenado, es pues, en primer lugar, una apropiación que se opera sólo en la conciencia, en el pensamiento puro, es decir, en la abstracción, la apropiación de objetos como pensamientos y movimientos del pensamiento, por esto, ya en la Fenomenología (pese a su aspecto totalmente negativo y crítico, y pese a la crítica real en ella contenida, que con frecuencia se adelanta mucho al desarrollo posterior) está latente como germen, como potencia, está presente como un misterio, el positivismo acrítico y el igualmente acrítico idealismo de las obras posteriores de Hegel, esa disolución y restauración filosóficas de la empiria existente. En segundo lugar. La reivindicación del mundo objetivo para el hombre (por ejemplo, el conocimiento de la conciencia sensible no es una conciencia sensible abstracta, sino una conciencia sensible humana; el conocimiento de que la Religión, la riqueza, etc., son sólo la realidad enajenada de la objetivación humana, del as fuerzas esenciales humanas nacidas para la acción y, por ello, sólo el camino hacia la verdadera realidad humana), esta apropiación o la inteligencia de este proceso se presenta así en Hegel de tal modo que la sensibilidad, la Religión, el poder del Estado, etc., son esencias espirituales, pues sólo el espíritu, es la verdadera esencia del hombre, y la verdadera forma del espíritu es el espíritu pensante, el espíritu lógico, especulativo. La humanidad de la naturaleza y de la naturaleza producida por la historia, de los productos del hombre, se manifiesta en que ellos son productos del espíritu abstracto y, por tanto y en esa misma medida, momentos espirituales, esencias pensadas. La Fenomenología es la crítica oculta, oscura aun para sí misma y mistificadora; pero en cuanto retiene el extrañamiento del hombre (aunque el hombre aparece sólo en la forma del espíritu) se encuentran ocultos en ella todos los elementos de la crítica y con frecuencia preparados y elaborados de un modo que supera ampliamente el punto de vista hegeliano. La «conciencia desventurada», la «conciencia honrada», la lucha de la «conciencia noble y la conciencia vil», etc., estas secciones sueltas contienen (pero en forma enajenada) los elementos críticos de esferas enteras como la Religión, el Estado, la vida civil, etc. Así como la esencia, el objeto, aparece como esencia pensada, así el sujeto es siempre conciencia o autoconciencia; o mejor, el objeto aparece sólo como conciencia abstracta, el hombre sólo como autoconciencia; la diversas formas del extrañamiento que allí emergen son, por esto, sólo distintas formas de la conciencia y de la autoconciencia. Como la conciencia abstracta en si (el objeto es concebido como tal) es simplemente un momento, de diferenciación de la autoconciencia, así también surge como resultado del movimiento la identidad de la autoconciencia con la conciencia, el saber absoluto, el movimiento del pensamiento abstracto que no va ya hacia fuera, sino sólo dentro de sí mismo; es decir, el resultado es la dialéctica del pensamiento puro.

 

XXIII

Lo grandioso de la Fenomenología hegeliana y de su resultado final (la dialéctica de la negatividad como principio motor y generador) es, pues, en primer lugar, que Hegel concibe la autogeneración del hombre como un proceso, la objetivación como desobjetivación: como enajenación y como supresión de esta enajenación; que capta la esencia del trabajo y concibe el hombre objetivo, verdadero porque real, como resultado de su propio trabajo. La relación real, activa, del hombre consigo mismo como ser genérico, o su manifestación de sí como un ser genérico general, es decir, como ser humano, sólo es posible merced a que el realmente exterioriza todas sus fuerzas genéricas (lo cual, a su vez, sólo es posible por la cooperación de los hombres, como resultado de la historia) y se comporta frente a ellas como frente a objetos (lo que, a su vez, sólo es posible de entrada en la forma del extrañamiento).

        

Expondremos ahora detalladamente la unilateralidad los límites de Hegel a la luz del capítulo final de la Fenomenología, el saber absoluto: un capítulo que contiene tanto el espíritu condensado de la Fenomenología, su relación con la dialéctica especulativa, como la conciencia de Hegel sobre ambos y sobre su relación recíproca.

        

De momento, anticiparemos sólo esto: Hegel se coloca en el punto de vista de la Economía Política moderna. Concibe el trabajo como la esencia del hombre, que se prueba a sí misma; él sólo ve el aspecto positivo del trabajo, no su aspecto negativo. El trabajo es el devenir para sí del hombre dentro de la enajenación o como hombre enajenado. El único trabajo que Hegel conoce y reconoce es el abstracto espiritual. Lo que, en general, constituye la esencia de la Filosofía, la enajenación del hombre que se conoce, o la ciencia enajenada que se piensa, lo capta Hegel como esencia del trabajo y por eso puede, frente a la filosofía precedente, reunir sus diversos momentos, presentar su Filosofía como la Filosofía. Lo que los otros filósofos hicieron (captar momentos aislados de la naturaleza y de la vida humana con momentos de la autoconciencia o, para ser precisos, de la autoconciencia abstracta) lo sabe Hegel como el hacer de la Filosofía, por eso su ciencia es absoluta.

        

Pasemos ahora a nuestro tema…

 

(continuará)

 

 

 

[ Fragmento de: Karl MARX. “Manuscritos económicos y filosóficos de 1844”]

 

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sábado, 8 de agosto de 2026

 


[ 859 ]

 

 

CARLOS MARX / FEDERICO ENGELS

CORRESPONDENCIA

 

 


 Lassalle-Bismarck

 

 

65.  DE ENGELS A MARX

Manchester, 11 de junio de 1863.

 

...La cuestión polaca ya no parece ir tan bien últimamente. El movimiento en Lituania y en la Pequeña Rusia es evidentemente débil, y tampoco en Polonia parecen avanzar los insurgentes. Todos los líderes caen en el combate o bien son tomados prisioneros o fusilados, lo que parece demostrar que deben exponerse mucho a fin de lograr (pie su pueblo avance. La calidad de los insurgentes no es ya la que fue en marzo y abril, los mejores se han agotado. Estos polacos, sin embargo, escapan a todo cálculo, y la cosa puede resultar de todos modos, si bien las perspectivas son menores. Si resisten, pueden todavía intervenir en un movimiento europeo general que los salve; en cambio, si las cosas van mal, Polonia quedará acabada por diez años (una insurrección de esta clase agota la fuerza de combate de la población por muchos años).

 

Me parece muy probable un movimiento europeo, porque el burgués le ha perdido una vez más todo el miedo a los comunistas, y si es necesario volverá a atacar junto con ellos. Lo prueban las elecciones francesas, como asimismo los acontecimientos en Prusia desde las últimas elecciones. No creo que un movimiento de esta clase parta de Francia. Los resultados de las elecciones en París fueron realmente demasiado burgueses; los obreros, cuando presentaron candidatos especiales, fueron derrotados y no tuvieron siquiera fuerza para obligar a la burguesía a elegir gente por lo menos avanzada. A esto se agrega que Bonaparte sabe cómo refrenar a las grandes ciudades. En Prusia seguirían charlando si el digno Bismarck no les hubiera echado candado. Sin embargo, las cosas pueden darse vuelta; el pacífico desarrollo constitucional ha llegado a su término y el filisteo debe prepararse para un bochinche. Esto ya significa mucho. Por más que yo desprecie el valor de nuestros viejos amigos los demócratas, me parece que ahí está concentrada la mayor cantidad de materia inflamable y, como es dudoso que los Hohenzollern dejen de enredarse en las mayores estupideces en su política exterior, bien podría resultar que las tropas, distribuidas la mitad en la frontera polaca y la mitad en el Rin, dejen libre a Berlín, y que se produzca un golpe. Bastante malo para Alemania y Europa si Berlín se pusiera a la cabeza del movimiento.

Lo que más me sorprende es que no estallen movimientos campesinos en la Gran Rusia. El levantamiento polaco parece tener ahí una influencia netamente desfavorable...

 

*

 

66.  DE MARX A ENGELS

Museo Británico, 12 de junio de 1863.

 

Itzig (Lassallé) me ha enviado (y quizá también a ti) su discurso en el foro sobre el  impuesto indirecto.  Contiene algunas cosas buenas pero, en primer lugar, está  escrito en un estilo insoportablemente pretencioso y locuaz, con los aires cultistas y pomposos más ridículos. Además, es en esencia la compilación de un “discípulo”  que se desespera por alardear de “hombre completamente culto” que emprende una investigación independiente. De ahí que abunden desatinos históricos y teóricos. Un ejemplo bastará (en caso de que no hayas leído la cosa). A fin de impresionar al jurado y al público, desea exponer una especie de historia retrospectiva de la polémica contra el impuesto, y así se remonta y trae citas de todas partes: desde Boisguillebert y Vauban hasta Bodenus, etc. Y aquí se revela el típico discípulo. Omite a los fisiócratas,  ignorando evidentemente que todo lo que Adam Smith y otros dijeron sobre el tema era copiado de ellos y que, en general, ellos fueron los héroes de este “problema”. Igualmente, según la costumbre del discípulo, trata los “impuestos indirectos” como “impuestos burgueses”, cosa que fueron “en la Edad Media”, pero no al presente (no al menos cuando la burguesía está desarrollada), como podría enterarse por los Sres. R. Gladstone y Cía., de Liverpool. El muy burro no parece saber que la polémica contra la tributación “indirecta” es una de las consignas de los amigos ingleses y norteamericanos de Schulze-Delitzsch y Cía., y que por ello no puede ser una consigna en contra de ellos, me refiero a los librecambistas. Igual a la de un  escolar es también la forma en que aplica una sentencia de Ricardo al impuesto territorial prusiano. (Esto es absolutamente erróneo.) ¡Qué emocionante cuando comunica al tribunal, los descubrimientos a que “él” ha llegado con la “más profunda ciencia y verdad” y tras terribles “horas nocturnas”!, a saber:

 

que en la Edad Media dominaba la propiedad de la tierra, en los tiempos modernos, el capital, y ahora

 

el “principio del  patrimonio del trabajo”, el  “trabajo” o “el  principio moral del trabajo”.  Y el mismo día que comunicaba este descubrimiento a los  Knoten,  el  Oberregierungsrat (Consejero Principal de Estado) Engel (sin saber de él) lo descubría a un público más refinado en la Singakademie (Conservatorio). Él y Engel se felicitaron mutuamente “por carta” por sus resultados científicos “simultáneos”.

 

El  “patrimonio del trabajo” y el “principio moral” son ciertamente logros de Itzig y del  Oberregierungsrat.

 

No he sido capaz de ponerme a escribirle a este tipo desde principios de año. Criticar sus lucubraciones sería para mí una pérdida de tiempo, aparte de que se apropia de cada palabra diciendo que es un “descubrimiento”. Levantarse contra sus plagios sería absurdo, porque no lo privaré de nuestras cosas en la forma en que las ha desarreglado. Tampoco se ganaría con denunciar su jactancia y su  falta de tacto.  El tipo haría uso de ello de inmediato.

 

 

De modo que no queda sino esperar hasta que estalle su cólera. Entonces tendré una muy buena excusa en el hecho de que él ( igual que el  Oberregierungsrat Engel ) siempre advierte: esto no es  “comunismo”.  Le contestaré, por lo tanto, que sus repetidas aseveraciones me habrían forzado, si yo lo hubiera tomado en cuenta, a mostrar al público: 1) dónde y cómo se copió de nosotros; 2) dónde y cómo nos apartamos de su disparate. Por esto, a fin de no perjudicar al “comunismo o de dañarlo, lo he ignorado por completo. 

 

 

 

[ Engels le había escrito a Marx el 11 de junio de 1863, diciendo que Lassalle estaba

 

“trabajando ahora puramente al servicio de Bismarck, y puede suceder algún día, si Monsieur Bismarck se cansa de él, que sea arrojado a la prisión y entre en conocimiento de la ley territorial prusiana, que siempre parece confundir con el  Code [Código Napeleón,  la constitución burguesa francesa]. Por lo demás, es gracioso que, después de su aparición en el  affaire Vogt,  él esté ahora bajo la égida, no sólo del Augsburger, sino también del  Kreuz-zeitting".

 

 

R. Gladstone y Cía. Robertson Gladstone (1809-1898). Rico comerciante de Liverpool, hermano de \V. E. Gladstone, el estadista, y uno de los líderes del grupo  "Financial Reforméis”  de Liverpool, que bregaba por un impuesto progresivo dirigido en contra de los grandes terratenientes. Marx, en su  Crítica del programa de Gotha (1875), señaló que el Partido Socialdemócrata Alemán, al incluir en su programa la reclamación de un impuesto progresivo único “como base económica del Estado’, estaba pidiendo exactamente lo mismo que esos “individuos burgueses”].

 

 

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martes, 4 de agosto de 2026

 

[ 858 ]

 

ESTADOS UNIDOS SAQUEA A VENEZUELA TRECE MIL MILLONES DE DÓLARES EN PETRÓLEO SEMESTRALES

Luis Britto

 

 


 

 

 

Las noticias sobre Venezuela han dejado de aparecer en los medios venezolanos. Para enterarnos del destino y administración de los recursos que nos pertenecen debemos recurrir a fuentes internacionales.

 

Así, tras larga pesquisa en  internet, descubrimos información del  Financial Times  según la cual  desde enero hasta comienzos de julio de 2026, Estados Unidos ha ingresado 13 billones de dólares procedentes del petróleo venezolano (para los anglosajones un billion es mil millones).

 

Para la referida información, el Financial Times habría utilizado datos acopiados por KPLER, firma que ejerce la vigilancia satelital sobre los cargamentos de petróleo que circulan por los océanos, y particularmente los extraídos de Venezuela a partir del secuestro del Presidente Nicolás Maduro.    KPLER calculó el valor monetario de ellos según estimaciones de precios procedentes de Argus Media.

 

 A fin de comprender la magnitud del gigantesco latrocinio infligido a nuestro país, debemos recordar que la suma del Presupuesto de la Nación venezolano asignada para el Gasto Público durante el año  2026 equivale a 19.948 millones de dólares. En sólo seis meses Estados Unidos nos habría despojado de 13.000 millones de dólares; a fin de año, de seguir al mismo ritmo, el latrocinio alcanzaría unos 26.000 millones de dólares, unos 6.000 millones más que lo previsto para todas nuestras erogaciones públicas durante todo un año.

 

Ninguna norma venezolana de ninguna índole, ni constitucional, ni legal, ni reglamentaria, ningún tratado internacional válido autoriza este inconcebible latrocinio contra nuestro país y nuestro pueblo. Todos aquellos que colaboren en él incurren en responsabilidad civil, penal y administrativa y son personalmente responsables de su reparación.    

 

Sobre los inicios de este monumental expolio escribí el 27 de febrero del este año el estudio “¿A quién pertenecen los recursos naturales de Venezuela?”, cuya publicación fue rechazada por la prensa local.  Una página web creada por el gobierno apenas informa  que de tales fondos, represados en una partida del Tesoro de Estados Unidos, habrían sido transferidos a nuestro país en marzo apenas  unos 300 millones de dólares. De acuerdo con informaciones del funcionario del Departamento de Estado Michael Kozak, unos 3.000 millones de dólares procedentes de la venta del petróleo venezolano habrían sido reintegrados a Venezuela, pero tales afirmaciones carecen de fuentes verificables.

 

Acerca del paradero de los restantes 12.700 millones de dólares no hay informes, ni por parte de los estadounidenses ni de nuestra administración ni de nadie. Nada se sabe tampoco de los movimientos de una partida secreta en Qatar con fondos pertenecientes a Venezuela manejada discrecionalmente por el Presidente y el Secretario de Estado de la potencia invasora.

 

Tampoco se conoce si los  fondos estimados por Financial Times provienen de ventas de petróleo venezolano por algunas compañías estadounidenses que como Chevron seguían trabajando en nuestro país por una dispensa especial de la misma potencia bloqueadora, si proceden de pozos operados por Petróleos de Venezuela S.A. o si vienen de la venta de hidrocarburos extraídos por empresas chinas o rusas como las filiales de Rosznef, que operan en nuestro país en función de concesiones legítimas.

 

Asimismo falta información sobre si se están aplicando mecanismos  de inspección, fiscalización y control sobre el manejo de tales fondos venezolanos sustraídos por los estadounidenses. Ni siquiera se conoce si han sido efectivamente  depositados en una partida del Tesoro de su país en cumplimiento de la Executive Order 14.373, ni bajo cuáles normas y con qué efectos para los responsables.

 

"Crea Vd., general, que a la sombra del misterio no trabaja sino el crimen" escribió Simón Bolívar a  Francisco de Paula Santander el 6 de abril de 1820. Una densa tiniebla  ha caído sobre el pueblo venezolano: en todo lo concerniente  al uso y destino de sus recursos, a la forma en que serán satisfechas sus más elementales necesidades de alimentación, salud, vivienda, transporte, defensa, educación, cultura, al ejercicio de sus derechos, al goce de independencia y soberanía. Un telón de opacidad encubre los más relevantes datos sobre el presente y el destino de nuestro país.

 

El 24 de julio el Gobierno Nacional anuncia que accede a 346 millones de dólares de sus propios recursos en el Fondo Monetario Internacional para dedicarlos a infraestructura, viviendas y servicios público esenciales. A dicha institución sólo se acude para solicitar empréstitos que sólo se otorgan a cambio de abrumadores compromisos e impagables intereses. Dura situación es la de un país que para paliar los efectos de una catástrofe natural deba endeudarse todavía más, mientras sus fondos de 13.000 millones de dólares provenientes de la venta de sus hidrocarburos permanecen secuestrados en el Tesoro del mismo país que lo invadió y bombardeó.

 

Por ello, resulta irrisoria la oferta del Presidente del país invasor de aportar 150 millones de dólares para aliviar los efectos del terremoto en Venezuela, mientras valiéndose de su Executive Order 14.373 mantendría incautados en el Tesoro de Estados Unidos activos venezolanos casi mil veces mayores  que su ofensiva limosna, fondos que incluso la mencionada norma reconoce como “propiedad del gobierno de Venezuela”, aunque nuestro país no puede gozar, disponer ni usar de ellos. 

 

Una vez más me veo obligado a citar la desoladora máxima de Voltaire según la cual “en la guerra de lo que se trata, ante todo, es del robo”. Venezuela es víctima de una guerra iniciada unilateralmente por la mayor potencia armamentista del mundo; no se ha suscrito Tratado de Paz, y la situación de los venezolanos y de sus bienes en nuestro país no es otra que la exposición al ilimitado pillaje por fuerzas extranjeras enemigas o sus cómplices.

 

En tiempos de las bárbaras naciones se permitía el saqueo  de uno, dos o excepcionalmente tres días sobre los pueblos vencidos. El Presidente de Estados Uniidos intenta imponer el latrocinio absoluto: el saqueo de todas las riquezas de nuestro país durante todos los segundos, horas, días, meses y años venideros, hasta que lo obliguemos a dejar de hacerlo.

 

La expoliación casi total de los recursos de un país es crimen contra todos y contra todo.

 

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