domingo, 17 de mayo de 2026


[ 847 ]

 

 

CARLOS MARX / FEDERICO ENGELS

 

CORRESPONDENCIA

 

 

 


 

Libro disponible gratuitamente aquí:

https://abertzalekomunista.net/es/biblioteca-2/marxistas-internacionales/engels-friedrich/279-la-situacion-de-la-clase-obrera-en-inglaterra

 

 

60. DE MARX A ENGELS

[Londres] 13 de febrero de 1863

 

¿Qué me dices de los asuntos polacos? Una cosa es segura: la era de Ja revolución se ha reabierto favorablemente en Europa. Y el estado general de las cosas es bueno. Pero las consoladoras desilusiones y el entusiasmo casi pueril con que saludamos la era de la revolución antes de febrero de 184S, se han ido todas al diablo. Yiejos camaradas como Weerth, etc., se han ido, otros han desertado o se desmoralizan, y no se ve, al menos hasta el moipento, sangre nueva. A esto se agrega que ahora sabemos la parte que desempeña la estupidez en las revoluciones, y cómo es explotada por los picaros. Por lo demás, los entusiastas  "prusianos” por la nacionalidad, por “Italia” y “Hungría” ya se están metiendo en un aprieto. Los "prusianos" no renunciarán a su prusianismo. Esperemos que esta vez la lava corra de este a oeste v no a la inversa, de modo (pie se nos ahorre el "honor” de la iniciativa francesa.

 

 

[ En enero de 1862 tuvo lugar un levantamiento en Polonia. La insurrección se expandió por todo el país y condujo a la formación de un gobierno nacional. Pero esta revuelta estuvo bajo la dirección de la pequeña nobleza, incapaz de arrastrar a las masas al movimiento, y fue aplastada cuando el poder pasó a los grandes terratenientes; estos últimos, esperanzados en una intervención diplomática de parte de Inglaterra y Francia, llegaron a un acuerdo “honorable” con el Zar, quien naturalmente rompió el acuerdo al ver que no se producía la intervención anglofrancesa.

Marx y Engels consideraban a Polonia como barrera que separaba a Alemania del bárbaro despotismo de Rusia, barrera que sostenían era necesaria para el libre desarrollo del capitalismo en Alemania.]

 

 

Weebth, Gsorg (1822-1856). Poeta revolucionario, miembro de la Liga de los Comunistas y de la dirección de  Nene Rheinische Ztfituni’.  Murió en La Habana.

 

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61.  DE MARX A ENGELS

[Londres] 21 de febrero de 1863.

 

 

... Lo que más temo en el asunto polaco es que el chancho de Bonaparte encuentre una excusa para llegar al Rin ocultando una vez más su desesperada posición.

Envíame (cuando tengas más material acerca de ello) unas pocas notas (exactas) sobre el comportamiento de Federico Guillermo el Justo en 1813, después (pie Napoleón salió malparado en Rusia. Esta vez es el caso de llegar a una alianza con la inútil Casa de los Hohenzollern. . .

 

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62.  DE MARX A ENGELS

[Londres] 24 de marzo de 1863.

 

...El punto de vista político a que he llegado es el siguiente: que Bistnarck y Vincke representan  verdaderamente el principio del Estado prusiano; que el "Estado" de Prusia (criatura muy diferente de Alemania) no puede existir sin la Rusia actual ni sin una Polonia independiente. Toda la historia prusiana conduce a esta conclusión, a la que los Herrén Hohenzollern (incluso Federico II) llegaron hace tiempo. Este instinto del gobernante paternal es muy superior a la limitada mentalidad de vasallo de los liberales prusianos. Como la existencia de Polonia es necesaria para Alemania, pero imposible junto a Prusia, este Estado de Prusia debe ser hecho polvo. En otras palabras, la cuestión polaca no es sino una nueva ocasión para probar que es imposible fomentar los intereses alemanes en tanto exista el Estado dinástico de los Hohenzollern.

 

*

 

Vincke, Georg Ernst (1811-1875). Líder de los liberales prusianos a mediados del siglo. Marx lo describió así en una carta a Engels del 10 de mayo de 1861:

“He llegado a idealizar al tipo... En una mala farsa de Frey-tag llamada  Los periodistas,  que vi en Berlín, había un gordo filisteo, comerciante en vino de Hamburgo, llamado Piepenbrik. Vincke es la propia imagen de este Piepenbrik. Repulsivo dialecto hamburgués-westfaliano, palabras rápidamente murmuradas, ninguna frase bien construida o terminada.”

 

*

 

63.  DE MARX A ENGELS

[Londres] 9 de abril de 1863.

 

... Itzig ya ha publicado dos nuevos folletos sobre su caso, los que desgraciadamente  no me ha enviado. En cambio, anteayer me envió su  carta abierta en respuesta al Comité Central Obrero, sobre el Congreso Obrero (léase  Knoten) de Leipzig. Él asume desde ahora la actitud de un dictador obrero, desparramando con aires de importancia frases que ha tomado de nosotros. Resuelve la cuestión del trabajo asalariado y el capital como si fuera, literalmente, “un juego de niños”. A saber: los obreros deben hacer agitación en favor del  sufragio universal y enviar luego a la Cámara de Representantes hombres como él, armados de la “refulgente espada de la ciencia”. Entonces ellos establecerán fábricas obreras para las cuales el  Estado adelantará el capital, y muy pronto esas instituciones abarcarán todo el país. ¡Sea como fuere, esto es sorprendentemente nuevo!...

 

...Asistí al mitin presidido por Bright en la sede de los sindicatos. Se parecía en todo a un independiente y cada vez que decía “En Estados Unidos no hay reyes ni obispos”, había una salva de aplausos. Los propios obreros hablaron  admirablemente,  sin rastros de retórica burguesa y sin ocultar en lo más mínimo su oposición a los capitalistas (a quienes también atacó, de pasada, el Padre Bright).

 

Cuándo se librarán los obreros ingleses de su visible contaminación burguesa, es cosa de esperar para ver. Por lo demás, en lo que concierne a los principales puntos de tu libro  (Engels,  La situación de la clase obrera en Inglaterra-Ed.) han sido confirmados hasta en los menores detalles por el desarrollo ulterior desde 1844. He comparado nuevamente el libro con mis notas sobre el último período. Sólo los pequeños  Spiessgesellen (pequeños burgueses) alemanes, que miden la historia mundial con la yarda y con las últimas “noticias interesantes del diario”, podrían imaginar que en un desarrollo histórico de esta envergadura veinte años equivalen a un día, aun cuando en el futuro puedan venir días en los que estén concentrados veinte años.

 

La relectura de tu libro me ha hecho consciente a mi pesar de que estamos envejeciendo. ¡Con qué frescura y apasionamiento, con qué audaces anticipaciones exentas de cultas y científicas dudas se trata aquí la cosa! Y la ilusión misma de que el resultado saltará mañana o pasado a la luz del día de la historia, infunde a todo el libro un calor y un jovial optimismo, comparado con el cual el “gris” de los escritos posteriores asume un aspecto detestable.

 

*

 

 

Bright, John (1811-1889). Industrial y político liberal burgués, que junto con Richard Cobden dirigió la lueba de los capitalistas industriales en ascenso de Inglaterra en contra de los terratenientes feudales. Bright estaba entonces en medio de su campaña de nueve años (1858-1867) en favor de la ampliación del sufragio, campaña en que también los obreros estaban enrolados.

En sus discursos, Bright atacaba también a los capitalistas. Aunque esto bien pudo haber sido, desde luego, pura demagogia, a veces pudo haber tenido también un fundamento verdadero.

 

“La burguesía nunca gobierna como un todo —escribía Engels en su  Campaña en favor (de la Constitución alemana—; dejando de lado las castas feudales que todavía retienen alguna parte de su poder político, incluso la gran burguesía, tan pronto ha derrotado al feudalismo, se divide en un partido gobernante y otro opositor, los que corrientemente representan de un lado a la banca  y de otro a los industriales. La fracción opositora, progresista, de la burguesía grande y mediana, tiene entonces intereses comunes con la pequeña burguesía en contra de la fracción gobernante y se une con ella en una lucha común.”

 

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jueves, 14 de mayo de 2026


[ 846 ]

 

RESISTO, LUEGO EXISTO

 

 Luis Britto García  

 

 

Sufrimos  un golpe atroz. Si queremos superarlo, debemos admitirlo, investigar causas, corregir  efectos.

 

Reiteramos que según encuesta de Hinterlaces de octubre de 2025, el 83% de los consultados estaría dispuesto a enfrentar una invasión militar extranjera, sólo 6% no lo haría, y 89% consideró que el verdadero objetivo de una eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo. (https://extranewsmundo.com/encuesta-hinterlaces-83-de-los-venezolanos-afirma-que-estaria-dispuesto-a-enfrentar-una-invasion-militar-extranjera/I.

 

Seis meses más tarde, no he encontrado un solo compatriota que no reitere esas respuestas, pero acompañadas de nuevas preguntas.

 

En primer lugar, se ha de averiguar de manera clara, precisa y detallada qué ocurrió o dejó de ocurrir la  madrugada del 3 de enero de 2026. Venezuela disponía y dispone de armamentos modernos, eficaces y costosos que no se emplearon. Cuarenta y siete soldados venezolanos y 32 escoltas cubamos murieron repeliendo valientemente la descomunal agresión con armas elementales. Es preciso conocer con exactitud los hechos y corregir fallas para futuros y previsibles enfrentamientos.

 

La investigación debe reformular la Doctrina Estratégica y Táctica de Seguridad y Defensa. Parecería que ante una rápida escaramuza que demostró la superioridad aérea del enemigo se decidió una rendición incondicional, con armas, contingentes y parques casi intactos y sin que el adversario hubiera dominado de manera efectiva y duradera ni un centímetro del territorio nacional. Una nueva doctrina ha de excluir categóricamente que el secuestro de funcionarios o la mera coerción se traduzcan en concesiones lesivas a la soberanía.

 

Desde siempre se ha sabido que Estados Unidos goza de superioridad en armamento convencional. Ello no es argumento para que se le rindan a discreción todos los pueblos de la tierra. Muchos de ellos lo han derrotado rotundamente con armas inferiores.  Para resistirlo cabe adoptar las tácticas de guerra no convencional que han hecho sistemáticamente inútil dicha superioridad en casi todos los conflictos asimétricos del pasado y el presente siglo. Urge saber por qué en este caso no se aplicaron dichas tácticas, formular doctrinas que corrijan errores, incorporar a la defensa activa a toda la ciudadanía.

 

El pueblo venezolano desconoce el alcance de las concesiones que se hicieron al enemigo en los minutos siguientes a la agresión, o por cual mecanismo o en qué forma varían o se amplían dichas concesiones hasta el presente y el futuro previsible. Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a un poder discrecional absolutamente totalitario que implique la desaparición de la soberanía de Venezuela y la rebatiña incondicional de sus recursos. Han sido sancionadas leyes que pretenden posibilitar la inconstitucional privatización de nuestras industrias de hidrocarburos y minas, rebajar abruptamente la participación del Estado en ellas, someter las controversias atinente a las mismas a tribunales o árbitros extranjeros.  Se prentende usurpar todos los derechos que corresponden a nuestro pueblo sin asumir ningún deber hacia él.

 

Tal modelo es insostenible. La propaganda invasora pretende que se abre un lapso de torrenciales inversiones que traerán diluvios de divisas y de prosperidad. En otro lugar hemos reseñado el fracaso de la reunión del 9 de enero de 2026 entre el Presidente de Estados Unidos y unas 17 empresas petroleras de dicho país, para repartirse el botín energético de Venezuela. Ni una sola avanzó un solo dólar de inversión. Consideraban al país “uninvestable”, no invertible, por falta de seguridad jurídica, porque extraer la primera gota de petróleo requeriría inversión de mil millones de dólares y plazo de diez años, porque parte de la riqueza  está ya comprometida.

 

En efecto, sobre más del 45% de los yacimientos petroleros y gasíferos han sido legalmente otorgadas concesiones por más de 25 años a empresas chinas y a filiales de la petrolera estatal rusa Roznef, las cuales  exploraban  y extraían hidrocarburos mientras el bloqueo estadounidense impedía el mantenimiento de gran parte de los yacimientos restantes. Entre los vacíos informativos posteriores a la invasión figura el del status actual de esas explotaciones rusas y chinas y el de los hidrocarburos u otros minerales producidos en ellas.  Los ingresos provenientes de tales concesiones son inalienablemente venezolanos, y como tales, deben ingresar al Fisco y ser distribuidos mediante el Presupuesto y la Administración nacionales.

 

Por otra parte, el enemigo mantiene inflexiblemente su posición agresiva. Ni una sola del millar de medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra Venezuela ha sido abrogada. No se han liberado los rehenes secuestrados por la fuerza bruta. No se ha reconocido la patente falsedad de los pretextos para la invasión: inexistencia del llamado Cartel de los Soles y del extinto Tren de Aragua, inexistencia de la producción y el contrabando de sustancias ilícitas, inexistencia de una mayoría opositora que habría obtenido supuestas mayorías electorales. Ni una palabra se ha dicho sobre las reparaciones por los daños causados por un  atroz acoso de un cuarto de siglo y un bloqueo de más de una década, por un bombardeo ejecutado por centenar y medio de aeronaves, por los bienes de Venezuela ilegítimamente confiscados en el exterior. Contra nuestro país se mantiene todo el rigor y la coacción de un estado de Guerra ilegítima, no autorizada por el Congreso de Estados Unidos.

 

 

En texto anterior señalamos  que el invasor, mediante la Executive Order 14.373, pretende que todo ingreso procedente de los hidrocarburos y minerales venezolanos –históricamente, el 80% de la entrada de divisas del país- sea desviado hacia una partida del Tesoro de Estados Unidos o cuentas secretas privadas en Qatar, bajo administración discrecional estadounidense y única y exclusivamente para adquirir bienes producidos en dicho país.

 

Con el anuncio del inaceptable latrocinio casi total de nuestros ingresos viene el de la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones especializadas en anular la soberanía de los países mediante la extorsión de Deudas Públicas Impagables. Privada de ingresos, Venezuela deberá costear sus gastos aceptando créditos usurarios garantizados con lo que reste de sus bienes y recursos. Los nuevos fondos serán aplicados de manera preferente para cancelar por la totalidad de su valor nominal  deudas adquiridas a precios simbólicos por fondos buitres.

 

Este despojo total del ingreso público implica efectos devastadores. En los últimos tiempos, el Gasto Social del Gobierno venezolano ascendió a más del 70% de los egresos. La brutal disminución de fondos disponibles acarreará un paralelo desmantelamiento de todos los actuales programas de educación, salud, vivienda, asistencia social, alimentación, cultura, investigación científica, desarrollo agrícola y pecuario, industrialización, defensa  e infraestructuras, por cierto ya duramente castigados por más de un cuarto de siglo de agresión, una década de bloqueo y más de un millar de medidas coercitivas unilaterales destinadas a estrangular y destruir nuestra economía.

 

Con el desmantelamiento de dichos programas o la reducción drástica del personal de los mismos imponiéndoles salarios apenas simbólicos, vendrá una oleada de desempleo que la limitada inversión privada será incapaz de absorber.

 

Esta situación arrojará efectos políticos. En la medida en que se muestren progresivamente incapaces de paliar las más vitales necesidades de la población, se producirá una merma en el apoyo hacia las organizaciones que colaboren con la ocupación.

 

La oposición de derecha, desechada como instrumento político por los invasores por su falta de apoyo popular, se hará progresivamente violenta buscando hacer méritos ante los ocupantes. Procesos electorales administrados por las mismas firmas que cometieron fraudes en Honduras, Perú, Ecuador y otros países legitimarán  simulacros inconsistentes que arrebatarán el poder a las organizaciones representativas.

 

Se sancionarán drásticas reformas en las leyes laborales que revertirán o aniquilarán los derechos de los trabajadores, con  repercusiones  sociales, económicas y políticas iguales a las que  medidas de tal índole acarrearon durante el pasado siglo.

 

La colaboración con los invasores reportará ganancias ilegales a una ínfima élite de traficantes de influencias y especuladores transnacionales, y anulará el prestigio de los movimientos políticos y sociales que se entreguen a ella.

 

Del Imperio puede decirse, como de los Borbones, que no ha olvidado ni aprendido nada. Emprenderá sistemática, implacable e integral erradicación de cuantos movimientos tengan o hayan tenido orientación progresista o asomos de ella. Una vez  agotada su utilidad, el sector colaboracionista  no será la excepción. De los medios, programas educativos y de la Historia misma desaparecerán los hechos e ideas de los Libertadores, o serán grotescamente falsificados para que representen lo opuesto de sus ideales. Siguiendo lineamientos de Rudolf Atkon, la educación será meramente instrumental; de acuerdo con los de Laura Berns, se eliminará la educación superior gratuita.

 

Todos sabemos lo que esconde el ensordecedor silencio que nos oprime. Sin consulta alguna sobre nuestra voluntad, se pretende despojarnos de soberanía, Independencia, recursos naturales autonomía, derechos, pasado, presente y futuro, a favor de una potencia agresora que nos odia y  desprecia.

 

Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano.

 

Ya sabes en cuál bando debes estar.

 

La defensa propia es el más innegable de los Derechos Humanos, y nos corresponde ejercerla como Resistencia en la medida de nuestras posibilidades, con pensamientos, palabras y obras. Ideas para comprender la atroz realidad, palabras para denunciarla, obras para modificarla. Las organizaciones existentes han de ser orientadas hacia la resistencia y la victoria; cuando ello no sea posible, cabe crear otras nuevas.  Hay tantas formas de resistencia como personas y talentos; cada quien debe asumirla en el ámbito de sus habilidades, capacidades  y competencias. La resistencia debe revestir más formas que la opresión que combate, y un pueblo tiene derecho a ejercerlas todas antes que consentir en su servidumbre o su extinción.

 

Resisto, luego existo.

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Fuente:

https://luisbrittogarcia.blogspot.com/2026/05/resisto-luego-existo.html

 

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domingo, 10 de mayo de 2026

 

 

[ 845 ]

 

 

CONTRAHISTORIA DEL LIBERALISMO

Domenico Losurdo

 

(…)

 

 

 

capítulo sexto

LA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO DE LOS INSTRUMENTOS DE TRABAJO EN LA METRÓPOLI Y LAS REACCIONES DE LA COMUNIDAD DE LOS LIBRES

 

 

 

Jean-Paul Marat

 

 

INVENCIÓN DE LA CIUDADANÍA PASIVA Y DE LA LIBERTAD NEGATIVA

Y RESTRICCIÓN DE LA ESFERA POLÍTICA

 

  La comunidad de los libres —obligada a conceder a los excluidos al menos la ciudadanía pasiva, bajo la presión de la lucha que estos llevan a cabo— enseguida debe enfrentar un nuevo reto a su exclusivismo. Ya en junio de 1790 Marat hace polemizar contra la «aristocracia de los ricos» a un representante de los «desafortunados» a los que se les niega la ciudadanía política: «A vuestros ojos, nosotros somos siempre la canalla». Por otro lado, hemos visto a Robespierre comparar a los no-propietarios excluidos de los derechos políticos con los esclavos: la concesión de la ciudadanía pasiva no detiene la lucha por el reconocimiento.

 

  Constant trata de responder a las objeciones de las corrientes más radicales surgidas en el curso de la revolución francesa: no, el no-propietario excluido del disfrute de los derechos políticos no puede ser confundido con el esclavo. Al contrario del segundo, el primero, al igual que todos los demás ciudadanos, está protegido por la ley y goza de plena libertad en el ámbito de su esfera privada, y en eso reside la esencia de la libertad moderna. En Inglaterra y en América, en el curso del conflicto con la monarquía, la comunidad de los libres había reivindicado una libertad bien distinta, en absoluto dispuesta a renunciar a la gestión de los asuntos públicos. Pero está claro que esta plataforma no puede sobrevivir ante la aparición de un movimiento de lucha de las clases populares que protesta contra su exclusión de los derechos políticos y, al mismo tiempo, pretende modificar las relaciones de trabajo y las condiciones materiales de vida. La elite dominante elabora ahora un discurso bien distinto: la participación en la vida política no es un elemento esencial de la libertad; en segundo lugar las relaciones de trabajo y las condiciones materiales de vida son incluidas en una esfera eminentemente privada y, por tanto, es absurdo e ilícito quererlas modificar con la acción política.

 

 

El nuevo discurso no se impone de golpe y porrazo y con plena coherencia. A Constant se le escapa que el empleador es, de hecho, «dueño» de la «existencia» del obrero. Pero más significativa aún es la oscilación que podemos sorprender en Macaulay. En 1831, durante la lucha por la emancipación política de los hebreos, el liberal inglés rechaza sin vacilación la tesis según la cual se debe distinguir entre derechos civiles y derechos políticos; y ser excluido de estos últimos no sería un elemento de «mortificación» y discriminación para nadie: en realidad, se trata de sofismas, encaminados solo a justificar «un sistema pleno de absurdidades y de injusticias». La polémica es dura y eficaz, pero el autor liberal que interviene a favor de los propietarios de religión hebrea se cuida mucho de hacerlo, además, ¡en favor de las masas populares inglesas!

 

 

Una consideración análoga puede resultar válida también para los demás exponentes de la tradición liberal. Al considerar el disfrute de los derechos políticos como un elemento esencial de la libertad, los jacobinos no argumentan de manera diferente a como lo hacen los revolucionarios norteamericanos: pero en Burke, a la propuesta de «conciliación» con los colonos sediciosos —que con su reivindicación de los derechos de representación han confirmado que son dignos miembros de la comunidad de los libres— sigue la proclama de la cruzada contra una revolución ya dirigida por la canalla que ha reivindicado y conquistado por la fuerza los derechos políticos. En lo que respecta a Tocqueville, las notas del viaje a Inglaterra son casi coetáneas de la publicación de La democracia en América; pero a la vivaz admiración por la amplia participación política en la república norteamericana, no le corresponde una áspera denuncia de la rígida discriminación censal de Inglaterra, ni mucho menos un apoyo a la reivindicación cartista de la extensión del sufragio.

 

 

La intervención de Tocqueville resulta particularmente significativa, sobre todo con relación al segundo punto de la nueva plataforma ideológica liberal, que restringe drásticamente la esfera política. En un texto de 1842 observa: «Por todas partes la igualdad extiende progresivamente su dominio, excepto en la industria que se organiza, cada día más, de forma aristocrática»; el trabajador asalariado se halla en una «estrecha dependencia» (étroite dépendance) con respecto al empleador. A pesar de la fascinante apariencia de la «gran sociedad francesa» en su conjunto, «la sociedad industrial» (société industrielle) en sentido estrecho continúa estando caracterizada por una rígida jerarquía, que deja poco espacio no solo a la igualdad, sino también a la libertad individual de aquellos que están situados en los peldaños más bajos de la jerarquía. La dureza de las relaciones vigentes en la fábrica es confirmada posteriormente por la comparación que leemos en Tocqueville entre condición obrera y condición carcelaria, aunque tal comparación se realice no para poner en discusión la condición obrera, sino para rechazar los proyectos ingenuamente filantrópicos de reforma del sistema penitenciario:

 

 

    «La mayor parte de los obreros libres, que en Francia se ganan la vida penosamente, no tiene más descanso que aquel de que dispone a la hora de las comidas, y no se comprende bien por qué los criminales castigados por la sociedad suscitan un interés tan vivo como para provocar exclamaciones y lograr que se derramen lágrimas ante la idea de infligirles a ellos una privación semejante a la que sufren todos los trabajadores honestos».

 

 

  Por otra parte, no se debe olvidar que el Panopticon teorizado por Bentham, ese edificio cuyo fin es ejercer una vigilancia sin descanso, puede servir indistintamente como penitenciaría, casa de trabajo (forzado) o también como fábrica

 

 

Esto nos lleva a pensar en el «dominio inmediato» o en el «trabajo forzado» de que hablan, respectivamente, Blackstone y Sieyès. Pero esta relación de coacción ya no es explícitamente traída a colación para justificar la discriminación censal de los derechos políticos (cuyo disfrute concierne solo a hombres libres en el sentido pleno del término). No, ahora la condición que somete al obrero a una «estricta dependencia» (Tocqueville), que lo obliga a trabajar en instituciones similares a la cárcel (Bentham y Tocqueville) y a vender su fuerza de trabajo a los compradores de la misma, los cuales se convierten —en última instancia— en «dueños de su existencia» (Constant), es reconocida de mala gana, declarada como carente de relevancia política y, por tanto, no lesiva de la libertad negativa, de la cual ninguno en la metrópoli está excluido.

 

 

Llegados a este punto podemos leer las notas ampliadas de Tocqueville en el curso de su viaje a Inglaterra en 1833 y 1835. El cuadro que se traza no es menos dramático que el que, algunos años más tarde, dibujará Engels. La zona industrial de Manchester y los barrios obreros aparecen como un «laberinto infecto», un «infierno»: las miserables casuchas son como «el último asilo que puede ocupar el hombre entre la miseria y la muerte. Sin embargo, los seres infelices que ocupan tales cuchitriles suscitan la envidia de algunos de sus semejantes. Bajo sus miserables moradas se halla una fila de cavernas a las que se accede a través de un corredor semi-subterráneo. En cada uno de esos lugares húmedos y repugnantes se hacinan en barahúnda doce o quince criaturas humanas».

 

 

 

La espantosa miseria de las masas está en estridente contraste con la opulencia de los pocos: «las fuerzas organizadas de una multitud producen en beneficio de uno solo». Tal espectáculo provoca una exclamación muy significativa: «Aquí, el esclavo, allá, el dueño, allá, la riqueza de algunos, aquí, la miseria de la mayoría». En otra ocasión Tocqueville alerta también contra el peligro de las «guerras serviles», comparando, por lo tanto —indirectamente— a proletarios modernos con esclavos antiguos. Topamos de forma flagrante con la realidad de la ilibertad, y de la ilibertad en su forma más drástica. Sin embargo, el análisis realista desaparece como por encanto cuando se trata de trazar un balance político general: estamos en presencia del país al que Francia está llamada a ver como modelo, si quiere salvar «el futuro de las instituciones libres». La sociedad liberal inglesa realiza la libertad en cuanto tal, independientemente de las condiciones de esa especie de esclavos que Tocqueville se ha visto obligado a registrar en el infierno de las áreas industriales. El hecho es que este infierno no tiene nada que ver con la esfera política propiamente dicha. Y, una vez confinada la miseria o incluso la condición de esclavitud sustancial a una esfera desprovista de relevancia política (por estar incluida en la vida privada), a una esfera en la cual no es lícito o no es posible intervenir con la acción política, el cuadro inicial tan turbio y repugnante de Manchester se vuelve su contrario:

 

 

    «En la apariencia exterior de la ciudad, todo demuestra el poder individual del hombre; nada hace evidente el poder regular de la sociedad. A cada paso, la libertad nos revela su fuerza caprichosa y creadora. Por ninguna parte se muestra la acción lenta y continua del gobierno»…

 

(continuará)

 

 

[ Fragmento: Domenico Losurdo. “Contrahistoria del liberalismo” ]

 

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