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viernes, 17 de noviembre de 2023



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TODOS SOMOS ESPARTACO SI QUEREMOS SERLO

JOHN PILGER 
PERIODISTA y CINEASTA AUSTRALIANO




 

Espartaco, una película de 1960 basada en un libro escrito en secreto por el novelista Howard Fast (incluido en la lista negra) y adaptado por el guionista Dalton Trumbo, uno de los ’10 de Hollywood’ que fueron prohibidos por su política ‘antiamericana’ es una parábola de la resistencia y el heroísmo que habla sin reservas de nuestros propios tiempos.  

Ambos escritores eran comunistas y víctimas del Comité de Actividades Antiamericanas dirigida por el senador Joseph McCarthy, quien, durante la Guerra Fría, destruyó las carreras y las vidas de aquellos con principios y lo suficientemente valientes como para enfrentarse al fascismo local de Estados Unidos.

«Ya no vivimos en la tarde oscura cuando el mal se mezclaba con el bien y confundía al mundo; ahora hay unos malvados precisos» 

escribió Arthur Miller en The Crucible.  En nuestros días estos malvados son un grupo de estados liderados por Estados Unidos cuyo objetivo declarado es el «dominio de espectro completo»: Rusia sigue siendo odiada y China Roja temida.
Desde Washington y Londres, la virulencia no tiene límite. Israel, un anacronismo colonial y un perro de ataque desatado, está armado hasta los dientes y se le concede una impunidad histórica para que Occidente esté tranquilo a costa de la sangre y las lágrimas de los  palestinos.

Los parlamentarios británicos que se atreven a pedir un alto el fuego en Gaza son castigados y desterrados; la puerta de hierro de la política bipartidista se cierra para un líder laborista que denuncia a quienes le niegan el pan y el agua a los niños palestinos.

En la época de McCarthy, había pequeños espacios para la verdad. 

Los Mavericks reconocidos  entonces, ahora son malditos herejes; existe un periodismo clandestino (como este sitio) en un paisaje de conformidad mendaz. Los periodistas disidentes han sido defenestrados por la “corriente principal” y como escribió el  editor David Bowman: la tarea de los medios es invertir la verdad y apoyar una falsa democracia, incluida una  supuesta “prensa libre”.

La socialdemocracia se ha reducido al ancho de un papel de cigarrillo que apenas separa las políticas de los principales partidos. Su único compromiso real es el culto al capitalismo neoliberal que un relator especial de la ONU ha descrito como “el sistema que ha empobrecido a una parte significativa de la población británica”.

La guerra hoy es una sombra inmóvil; las guerras imperiales “para siempre” se consideran normales. Irak, el modelo, es destruido a costa de un millón de vidas y tres millones de desposeídos. El destructor, Blair, se enriquece y se le adula en la conferencia anual de su partido.

Blair y su contraparte moral, Julian Assange, viven a sólo 22 kilómetros de distancia, el primero en una mansión …el segundo en una celda en espera de ser extraditado al infierno.

Según un estudio de la Universidad de Brown, desde el 11 de septiembre, casi seis millones de hombres, mujeres y niños han sido asesinados por Estados Unidos y sus acólitos en la “Guerra Global contra el Terrorismo”. Hoy sabemos que se construirá un monumento en Washington en “celebración” de este asesinato en masa; su comité está presidido por el ex presidente George W. Bush, mentor de Blair. Mientras Afganistán, donde comenzó esta guerra eterna, esta arruinada por la orden del presidente Biden, que decidió robar sus reservas bancarias .

Ha habido muchos Afganistán. El fiscal William Blum se dedicó a dar sentido a un terrorismo de Estado que rara vez es mencionado por su nombre. En mi vida, Estados Unidos ha derrocado o intentado derrocar a más de 50 gobiernos, la gran mayoría democracias. Ha interferido en elecciones en todas partes. Ha lanzado bombas sobre la población de 30 países, la mayoría de ellos pobres e indefensos.  Ha reprimido los movimientos de liberación. Ha asesinado o intentado asesinar a innumerables líderes.

Quizás escucho a algunos de ustedes decir: ya es suficiente. Mientras tanto la Solución Final de Gaza se transmite en vivo a millones de personas, y podemos ver los pequeños rostros de sus víctimas en medio de los escombros de los bombardeos. Todo este espanto en medio de comerciales de televisión de autos y pizza. Si, seguramente es suficiente. 

Pero ¿cuán suficiente es la palabra “suficiente”?

Afganistán fue donde Occidente envió a jóvenes formados en el ritual de “guerreros” que matan gente y lo disfrutan. Sabemos que algunos de ellos “lo difrutan” gracias a las evidencias fotográficas que muestran a sociópatas australianos del SAS, bebiendo cerveza en una prótesis de un afgano.

En Australia ningún sociópata ha sido acusado de crímenes de guerra tales como lanzar a un hombre por un acantilado, disparar a niños a quemarropa, degollar a hombres para entretenerse. 

David McBride, ex abogado militar australiano, que sirvió dos veces en Afganistán, creia que el sistema era moral y honorable. Pero, también creia en la verdad y la lealtad. Él puede definir como pocos las guerras de occidente. La próxima semana comparecerá ante el tribunal de Canberra como presunto delincuente.

“Un denunciante australiano”, explica Kieran Pender, abogado del Centro Australiano de Derecho de Derechos Humanos, “se enfrentará a juicio por denunciar las horrendas irregularidades de nuestros militares. Es profundamente injusto que la primera persona procesada por crímenes de guerra en Afganistán sea el denunciante y no los criminales de guerra”.

McBride puede recibir una pena de hasta 100 años por revelar el encubrimiento de los horribles crímenes perpetrados en Afganistán. Intentó ejercer su derecho legal como denunciante en virtud de la Ley de Divulgación de Interés Público, que según el actual fiscal general, Mark Dreyfus: “fortalece la protección de los denunciantes del sector público”.

Sin embargo, el mismo Dreyfus, un ministro laborista, aprobó el juicio contra McBride tras un enjuiciamiento “preventivo” de cuatro años y ocho meses, desde su arresto en el aeropuerto de Sydney: una espera que destrozó su salud y la de su familia.

Aquellos que conocen a David y conocen la espantosa injusticia que se ha cometido contra el se están manifestando en la calle en Bondi, cerca de Sydney, para alentar a este hombre bueno y decente. Para ellos y para mí, McBride es un héroe.

David McBride se sintió ofendido por lo que encontró en los archivos que le ordenaron inspeccionar. Allí habían pruebas de crímenes y de su encubrimiento. Pasó cientos de documentos secretos a la Australian Broadcasting Corporation y al Sydney Morning Herald . La policía allanó las oficinas de ABC en Sydney mientras los periodistas observaban conmocionados, cómo la Policía Federal confiscaba sus ordenadores.

El fiscal general Dreyfus, autoproclamado reformador liberal, tiene el singular poder de detener el juicio a McBride. Sin embargo su investigación sobre la Libertad de Información revela muy poco acerca de los verdaderos criminales de guerra, a lo sumo, es indiferencia.

No se puede gobernar una democracia y una guerra colonial; la primera aspira a la decencia, la otra es una forma de fascismo, independientemente de sus pretensiones. 

Los campos de exterminio de Gaza, bombardeados hasta convertirlos en polvo por el apartheid de Israel no son una coincidencia; en la rica pero empobrecida Gran Bretaña se esté llevando a cabo una “investigación” sobre el asesinato a tiros por soldados británicos de 80 afganos, todos civiles, incluida un matrimonio que dormía en su cama.

La grotesca injusticia cometida contra David McBride proviene del mismo tipo de injusticia que consume en la cárcel a su compatriota, Julian Assange. Ambos son amigos míos. Siempre que los veo soy optimista. «Tú me animas», le digo a Julian mientras levanta un puño desafiante al final de nuestro período de visitas. «Me haces sentir orgulloso», le digo a David en Sydney.

La valentía de ambos nos han permitido a muchos de nosotros, que podríamos desesperarnos, comprender el verdadero significado de la resistencia. Necesitamos resistir si queremos impedir que dobleguen nuestra conciencia. No podemos aceptar que se nos impida elegir la libertad y la decencia en vez de la conformidad y la connivencia.  En esto todos podemos ser Espartaco, el líder rebelde de los esclavos de la Roma entre los años 71 al 73 antes de Cristo. 

En la película, protagonizada por Kirk Douglas, hay un momento particularmente emocionante: los romanos exigen a los hombres de Espartaco que identifiquen a su líder porque si lo hacen serán perdonados. En lugar de eso, cientos de sus camaradas se levantan, levantando sus puños gritando: 

«¡Yo soy Espartaco!». 

La rebelión estaba en marcha.

Julián y David son Espartaco. Los palestinos son Espartaco. Las personas que llenan las calles de banderas, principios y solidaridad son Espartaco. Todos somos Espartaco si queremos serlo.

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Fuente:
https://observatoriocrisis.com/2023/11/10/todos-somos-espartaco-si-queremos-serlo/

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viernes, 12 de mayo de 2023

 

[ 380 ]

 

ES HORA DE ALZAR LA VOZ

John Pilger

 

 

 

«…Aunque se atribuyó a Trump, fue durante los dos mandatos de Barack Obama cuando la política exterior estadounidense coqueteó seriamente con el fascismo. De esto casi nunca se informó.

 

“Creo en el excepcionalismo estadounidense con cada parte de mi ser”, dijo Obama, que expandió el pasatiempo presidencial favorito, los bombardeos, y los escuadrones de la muerte conocidos como “operaciones especiales” como ningún otro presidente lo había hecho desde la primera Guerra Fría.

 

Según una encuesta del Consejo de Relaciones Exteriores, en 2016 Obama lanzó 26.171 bombas. Es decir, 72 bombas cada día. Bombardeó a los más pobres y a la gente de color: en Afganistán, Libia, Yemen, Somalia, Siria, Irak, Pakistán.

 

Cada martes –informó The New York Times– seleccionaba personalmente quienes morirían por el fuego infernal de los misiles disparados desde drones. Bodas, funerales, pastores eran atacados, junto con los que intentaban recoger las partes de los cuerpos que engalanaban el “objetivo terrorista”.

 

Un destacado senador republicano, Lindsey Graham, calculó que los drones de Obama habían matado a 4.700 personas. “A veces se alcanza a gente inocente y lo odio”, dijo, “pero hemos acabado con algunos miembros muy importantes de Al Qaeda”.

 

En 2011, Obama declaró a los medios que el presidente libio Muamar Gadafi planeaba un “genocidio” contra su propio pueblo. “Sabíamos…”, dijo, “que si esperábamos un día más, Bengasi, una ciudad del tamaño de Charlotte [Carolina del Norte], podría sufrir una masacre que habría reverberado en toda la región y habría manchado la conciencia del mundo”.

 

Era mentira. La única “amenaza” era la inminente derrota de los islamistas fanáticos a manos de las fuerzas gubernamentales libias.

 

Con sus planes para un renacimiento del panafricanismo independiente, un banco africano y una moneda africana, todo ello financiado por el petróleo libio, Gadafi fue presentado como un enemigo del colonialismo occidental en el continente en el que Libia era el segundo Estado más moderno.

 

El objetivo era destruir la “amenaza” de Gadafi y su Estado moderno. Respaldada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, la OTAN lanzó 9.700 misiones de combate contra Libia. Un tercio se dirigió contra infraestructuras y objetivos civiles, informó la ONU. Se utilizaron ojivas de uranio; se bombardearon las ciudades de Misurata y Sirte. La Cruz Roja identificó fosas comunes, y Unicef informó de que “la mayoría [de los niños asesinados] eran menores de diez años”.

 

Cuando a Hillary Clinton, secretaria de Estado de Obama, le dijeron que Gadafi había sido capturado por los insurrectos y sodomizado con un cuchillo, se rió y dijo a la cámara: “¡Vinimos, vimos, murió!”…»

 

 

 

Completo aquí:

 

https://piensachile.com/2023/05/08/la-guerra-que-viene/

 

*

 

 

sábado, 26 de febrero de 2022



[ 078 ]

 

¡ VIENEN LOS RUSOS !

 

“…Los rusos vienen. Rusia es peor que mala. Putin es malvado, «un nazi como Hitler», salivó el parlamentario laborista Chris Bryant. Ucrania está a punto de ser invadida por Rusia: esta noche, esta semana, la próxima semana. Las fuentes incluyen a un ex propagandista de la CIA que ahora habla por el Departamento de Estado de los EEUU y no ofrece ninguna prueba de sus afirmaciones sobre las acciones rusas porque "viene del Gobierno de los EEUU".

 

La regla de la no-evidencia también se aplica en Londres. La ministra de Asuntos Exteriores británica, Liz Truss, que gastó 500.000 libras de dinero público volando a Australia en un avión privado para advertir al Gobierno de Canberra que tanto Rusia como China estaban listos para atacar, no ofreció ninguna prueba. Las cabezas antípodas asintieron; la "narrativa" es indiscutible allí. Una rara excepción, el ex primer ministro Paul Keating, calificó de "demente" el belicismo de Truss.

 

Truss confundió con ligereza a los países del Báltico y del Mar Negro. En Moscú, le dijo al ministro de Asuntos Exteriores ruso que Gran Bretaña nunca aceptaría la soberanía rusa sobre Rostov y Vorónezh, hasta que se le señaló que esos lugares no formaban parte de Ucrania, sino de Rusia. Lean la prensa rusa sobre la bufonada de esta pretendienta al 10 de Downing Street y retuérzance.

 

Toda esta farsa, protagonizada recientemente por Boris Johnson en Moscú interpretando una versión payasa de su héroe, Churchill, podría disfrutarse como sátira si no fuera por su abuso deliberado de los hechos y de la comprensión histórica y el peligro real de guerra…”

 

(...)


Marshall McLuhan: "el sucesor de la política será la propaganda" 

 

Harold Pinter: "nunca sucedió... ni siquiera mientras estaba sucediendo".

 

«…Supervisadas por el director de la CIA, John Brennan, en Kiev, las "unidades especiales de seguridad" coordinaron ataques salvajes contra la población de Dombás, que se oponía al golpe. Los vídeos y los informes de testigos presenciales muestran a matones fascistas en autobuses, quemando la sede del sindicato en la ciudad de Odesa, asesinando a 41 personas atrapadas en su interior. La policía se mantiene al margen. Obama felicitó al régimen golpista "debidamente elegido" por su "notable moderación".

 

En los medios estadounidenses se minimizó la atrocidad de Odesa, calificándola de "turbia" y de "tragedia" en la que "nacionalistas" (neonazis) atacaron a "separatistas" (personas que recogían firmas para un referéndum sobre una Ucrania federal). El Wall Street Journal de Rupert Murdoch condenó a las víctimas: "Un incendio mortal en Ucrania probablemente provocado por rebeldes, dice el Gobierno".

 

El profesor Stephen Cohen, aclamado como la principal autoridad estadounidense en materia de Rusia, escribió:

 

La quema hasta la muerte de rusos étnicos y otras personas en Odesa... despertó recuerdos de los escuadrones de exterminio nazis en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial. ... [Hoy] los ataques al estilo de las tropas de asalto contra homosexuales, judíos, ancianos de etnia rusa y otros ciudadanos 'impuros' se han extendido en toda la Ucrania gobernada por Kiev, junto con las marchas de antorchas que recuerdan a las que acabaron por encender Alemania a finales de l920 y comienzos de los 30...»

 

John Pilger)

 

completo aquí:

https://www.lahaine.org/mundo.php/las-democracias-occidentales-se-han

 

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