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sólo he tenido siempre una vida fingida
“…y pensaba en mi sillón de orejas que les había fingido un choque por el suicidio de Joana y les había fingido mi aceptación a su cena artística. Se lo había fingido todo. Sólo les había fingido aceptar su invitación, pensaba ahora, y, sin embargo, he hecho honor realmente a su invitación, el pensamiento es grotesco, pensaba, y ese pensamiento me divertía ya mientras lo pensaba. En el fondo, pensaba en mi sillón de orejas, no hice más que fingírselo todo al matrimonio Auersberger, y ahora estoy sentado en su sillón de orejas y se lo finjo todo otra vez; no estoy verdadera y realmente aquí, en su casa de la Gentzgasse, sino que les finjo sólo estar en la Gentzgasse y, por consiguiente, en su casa y en su piso, me decía. Siempre se lo he fingido todo, me decía. Sólo se lo he fingido siempre todo a todos, durante toda mi vida sólo he fingido y representado, me decía en mi sillón de orejas, no vivo una vida real, una vida verdadera, sólo vivo y existo una vida fingida, sólo he tenido siempre una vida fingida, nunca una vida real, verdadera, me decía, y llevé esa idea tan lejos que, finalmente, me creí esa idea…”
( Thomas Bernhard. “Tala” )
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