jueves, 23 de septiembre de 2021



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Razones para antes, durante y después de una guerra…

 

“A veces, dos príncipes disputan para decidir cuál de ellos despojará a un tercero de sus dominios, a los que ninguno de ellos tiene ningún derecho. A veces, un príncipe pelea con otro por miedo a que el otro pelee con él. A veces, una guerra se emprende porque el enemigo es demasiado fuerte, y otras porque es demasiado débil. A veces, nuestros vecinos quieren las cosas que tenemos, o tienen las cosas que queremos; ambos luchamos, hasta que ellos toman las nuestras o nos dan las suyas. Es justificable invadir un país después que su pueblo ha sido devastado por el hambre, destruido por la peste o embrollado por las facciones internas. Es justificable entrar en guerra contra nuestro aliado más próximo, cuando una de sus ciudades resulta conveniente para nosotros o uno de sus territorios redondeará nuestros dominios. Si un príncipe envía fuerzas a una nación cuyo pueblo es pobre e ignorante, puede legítimamente matar a la mitad y esclavizar al resto, para civilizarlos y reducirlos de su bárbaro sistema de vida. Es una práctica muy regia, honorable y frecuente, cuando un príncipe necesita la asistencia de otro para evitar una invasión, que el asistente, una vez que ha echado al invasor, se apodere de los dominios, asesinando, encarcelando o desterrando al príncipe en cuya ayuda vino. La alianza de sangre o casamiento es suficiente causa de guerra entre los príncipes; cuanto más cercano es el parentesco, mayor es su disposición a la pelea.”

 

(Jonathan Swift. “Escritos subversivos”)

 

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