lunes, 10 de enero de 2022

[ 049 ]

 


El intelectual asalariado


“HACE MIL AÑOS, dijo el sultán de Persia: 

-Qué rica. 

Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo. 

Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, y para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte. 

Un par de bocados después, el sultán dijo: 

-Qué porquería. 

Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosa berenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura. 

-Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estás echando al infierno -comentó un insidioso. 

Y el poeta, que era un profeta de las ciencias de la comunicación, puso las cosas en su lugar: 

-Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena.

 

 

(Eduardo Galeano)

 

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