domingo, 28 de noviembre de 2021


[ 033 ]

 

Hoy, lentejas

 

Te distraen con el colorín al mismo tiempo que te aturden con el ruido de la banda sonora. Pero si insistes y escarbas, cosa que requiere un rato largo, descubres que ambas trampas, directas al cerebro vía ojo y oído, configuran la mera corteza de la cosa. Corteza que aunque se muestra como una armadura de apariencia impenetrable, en realidad está fabricada con el consabido cartón que por tradición popular –‘ni trampa ni cartón’– siempre acompaña a la clásica trampa. Pero, tras los ineludibles minutos que se reserva el arma letal: la publicidad –va  sorpresa, va sorpresa–, resulta que la tal cáscara solamente envuelve la nada por aquí y la nada por allá, el vacío. Ninguna tela que cortar. Y esa nada, como seguramente siempre habrás sospechado en la intimidad, es todo ‘lo que hay’. ¿Lentejas que las comes o las dejas?, ni eso. Se luchará a cara de perro, ya sé que para algunos 'depredadores sobradamente preparados' suena a música celestial, por un trozo de corteza reseca, casi petrificada… (eso sí, con restos de pintura verde, 'que te quiero verde, que te lo vendo verde').

 

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