miércoles, 15 de abril de 2026

 

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CARLOS MARX / FEDERICO ENGELS

CORRESPONDENCIA

 

 


 Molino de agua

 

 

58.  DE ENGELS A MARX

Manchester. 5 de noviembre de 1862.

... En lo que respecta a Norteamérica también creo, desde luego, que en Maryland los confederados han recibido un inesperado golpe moral de gran significación. También estoy convencido de que la posesión definida de los Estados limítrofes decidirá el resultado de la guerra.

Pero en modo alguno estoy seguro de que la cosa haya de proceder a lo largo de las líneas clásicas, como tú pareces creer. A pesar de todos los chillidos de los yanquis, todavía no hay indicio alguno de que el pueblo considere este pequeño asunto como verdadero problema de existencia nacional. Por el contrario, esas victorias electorales de los demócratas prueban más bien que está creciendo el partido que está harto de la guerra. Si hubiera apenas alguna prueba o indicio de que las masas del Norte estuvieran empezando a levantarse como lo hicieron en Francia en 1792 y 1793, todo sería entonces muy lindo. Pero la única revolución que pudiera esperarse parece ser más bien una contrarrevolución democrática y una paz podrida que incluya la partición de los Estados limítrofes. Te concedo que a la larga esto no sería el fin del asunto. Pero, por el momento sería el fin. Debo decir que no puedo alentar ningún estusiasmo por un pueblo que en una ocasión tan colosal, se deje derrotar continuamente por una cuarta parte de su propia población, y que después de dieciocho meses de guerra no ha llegado a otra cosa que al descubrimiento de que todos sus generales son burros y todos sus oficiales bribones y traidores. Después de todo, la cosa debe ocurrir de modo diferente, incluso en una república burguesa, si no ha de terminar en un espantoso fracaso. Concuerdo por entero con lo que dices acerca de la bajeza de la posición inglesa en el asunto...

*

 

 

59.  DE MARX A ENGELS

[Londres] 28 de enero de 1863.

 

...Estoy agregando algo a la sección sobre la maquinaria. Hay aquí algunos curiosos problemas que ignoré en mi primera exposición.

A fin de aclararlos he releído todas mis anotaciones (resúmenes) sobre tecnología y también estoy asistiendo a un curso práctico (únicamente experimental) para obreros, dictado por el profesor Willis (en el Instituto de Geología de la calle Jermyn, donde también Huxley acostumbraba a dar sus conferencias). Me ocurre con la mecánica lo mismo que con los idiomas. Comprendo las leyes matemáticas, pero la más simple realidad técnica que requiera percepción me es más difícil que al más grande de los estúpidos.

Podrás o no saber —porque la cuestión en sí no interesa— que hay una gran discusión acerca de qué es lo que distingue a una máquina de una herramienta.  Los mecánicos (matemáticos) ingleses denominan, con la manera simplista que los caracteriza, herramienta a una máquina simple, y máquina a una herramienta complicada. Pero los tecnólogos ingleses, que ponen bastante mayor atención a la economía (y que son seguidos por muchos, por la mayor parte de los economistas ingleses) fundan la distinción entre ambas en el hecho de que en un caso la fuerza motriz deriva de los seres humanos, y en otro de una fuerza natural.

 

Los asnos alemanes, que son grandes en estas minucias, han concluido en consecuencia que un arado, por ejemplo, es una máquina, mientras que el más complicado de los telares, etc., en cuanto funciona a mano, no lo es. Pero, si damos un vistazo a las formas elementales de la máquina, no puede discutirse que la revolución industrial parte, no de la fuerza motriz, sino de esa parte de la maquinaria que los ingleses llaman working machine.  Así, por ejemplo, la revolución no se debió a la sustitución de la acción del pie por el agua o el vapor en la rotación del torno de hilar, sino a la trasformación del propio proceso inmediato de la hilatura y al desplazamiento de esa parte del trabajo humano que no era meramente el “esfuerzo motriz" (como en el movimiento del pedal del torno), sino que se aplicaba directamente a la elaboración de la materia prima. En cambio, es igualmente cierto que cuando trata, no del desarrollo histórico de la maquinaria, sino de la maquinaria en base al método actual de producción, la working machine (por ejemplo, la máquina de coser) es el único factor determinante; pues tan pronto como este proceso es mecanizado, cualquiera lo sabe hoy día, la cosa se puede mover a mano, hidráulicamente o a vapor, según su tamaño.

 

A los matemáticos puros estos problemas les son indiferentes, pero se vuelven muy importantes cuando se trata de probar la conexión entre las relaciones sociales de los seres humanos y el desarrollo de esos métodos materiales de producción, La relectura de mis extractos técnico-históricos me ha conducido a la opinión de que, aparte de los descubrimientos de la pólvora, la brújula y la imprenta indispensables para el desenvolvimiento burgués—, las dos bases materiales sobre las cuales se organizaron los preparativos de la industria maquinizada dentro de la manufactura y durante el período que va del siglo XVI a mediados del XVII (el período en que la manufactura se trasformaba de artesanía en industria en gran escala), fueron el  reloj y el  molino (al principio el molino de cereal, es decir el molino de agua). Ambos fueron heredados de los antiguos. (El molino de agua fue llevado del Asia Menor a Roma en tiempos de Julio César.) El reloj es la primera máquina automática aplicada a fines prácticos; toda la teoría de la  producción del movimiento regular se desarrolló por su intermedio. Su naturaleza es tal que está basado en una combinación de artesanía semiartística y teoría directa. Cardano, por ejemplo, escribió (y dio fórmulas prácticas) sobre la construcción de relojes. Los autores alemanes del siglo XVI denominaban “artesanía culta” (esto es, no de las guildas) a la relojería, y sería posible demostrar, mediante el desarrollo del reloj, cuán diferente era la relación entre los estudios teóricos  y la práctica sobre la base del artesanado, de lo que es, por ejemplo, sobre la base de la industria en gran escala. Tampoco cabe duda de que en el siglo XVIII la idea de aplicar dispositivos automáticos (movidos por resortes) a la producción, fue sugerida por vez primera por el reloj. Puede probarse históricamente que los experimentos de  Vaucanson, en este dominio, ejercieron extraordinaria influencia sobre la imaginación de los inventores ingleses.

 

Por su parte, con el molino, desde la aparición del molino de agua, se han constatado las distinciones esenciales en el organismo de una máquina. La fuerza motriz mecánica. Primero, el motor de que depende. El mecanismo de trasmisión. Finalmente, la máquina de trabajo que se aplica al material. (Cada cual de existencia independiente de las demás.) La teoría de la fricción, y con ella las investigaciones sobre las formas matemáticas del torno, de los engranajes, etc., se desarrollaron todas en el molino; aquí también, por primera vez, la teoría de la medición del grado de la fuerza motriz, del mejor modo de emplearla, etc.

 

Casi todos los grandes matemáticos, después de mediados del siglo XVII, en cuanto se ocuparon de mecánica práctica y de su lado teórico, partieron del simple molino de agua para la molienda de cereal. Y esta fue —requisitos indispensables para el desenvolvimiento burgués—, las dos bases materiales sobre las cuales se organizaron los preparativos de la industria maquinizada dentro de la manufactura y durante el período que va del siglo XVI a mediados del XVII (el período en que la manufactura se trasformaba de artesanía en industria en gran escala), fueron el  reloj y el  molino (al principio el molino de cereal, es decir el molino de agua). Ambos fueron heredados de los antiguos.  (El molino de agua fue llevado del Asia Menor a Roma en tiempos de Julio César.) El reloj es la primera máquina automática aplicada a fines prácticos; toda la teoría de la  producción del movimiento regular se desarrolló por su intermedio. Su naturaleza es tal que está basado en una combinación de artesanía semiartística y teoría directa. Cardano, por ejemplo, escribió (y dio fórmulas prácticas) sobre la construcción de relojes. Los autores alemanes del siglo XVI denominaban “artesanía culta” (esto es, no de las guildas) a la relojería, y sería posible demostrar, mediante el desarrollo del reloj, cuán diferente era la relación entre los estudios teóricos  y la práctica sobre la base del artesanado, de lo que es, por ejemplo, sobre la base de la industria en gran escala. Tampoco cabe duda de que en el siglo XVIII la idea de aplicar dispositivos automáticos (movidos por resortes) a la producción, fue sugerida por vez primera por el reloj. Puede probarse históricamente que los experimentos de  Vaucanson, en este dominio, ejercieron extraordinaria influencia sobre la imaginación de los inventores ingleses.

 

Por su parte, con el  molino,  desde la aparición del molino de agua, se han constatado las distinciones esenciales en el organismo de una máquina. La fuerza motriz mecánica. Primero, el motor de que depende. El mecanismo de trasmisión. Finalmente, la máquina de trabajo que se aplica al material. (Cada cual de existencia independiente de las demás.) La teoría de la fricción, y con ella las investigaciones sobre las formas matemáticas del torno, de los engranajes, etc., se desarrollaron todas en el molino; aquí también, por primera vez, la teoría de la medición del grado de la fuerza motriz, del mejor modo de emplearla, etc.

 

Casi todos los grandes matemáticos, después de mediados del siglo XVII, en cuanto se ocuparon de mecánica práctica y de su lado teórico, partieron del simple molino de agua para la molienda de cereal. Y esta fue ciertamente la razón por la cual el nombre de  molino llegó a aplicarse, durante el período manufacturero, a todas las formas mecánicas de fuerza motriz adaptadas a fines prácticos.

 

Pero con el molino, como con la prensa, la forja, el arado, etc., el trabajo efectivo de golpear, aplastar, moler, pulverizar, etc., se efectuó desde un principio sin trabajo humano, aun cuando la fuerza motriz fuese humana o animal. Esta clase de maquinaria es por ello, muy antigua, al menos en su forma primaria, y se le aplicaba una verdadera propulsión mecánica. También es, por lo mismo, prácticamente la única maquinaria que se encuentra en el período manufacturero. La revolución industrial empieza apenas el mecanismo se emplea ahí donde, desde los tiempos antiguos, el resultado final requería siempre trabajo humano; es decir, no ahí donde, como ocurría con las herramientas recién mencionadas, el material a tratar  nunca, desde un principio,  fue tratado con la mano humana, sino donde, por la naturaleza de la cosa, el hombre no ha actuado meramente, desde el comienzo, como  fuerza.  Si uno ha de seguir, con los burros alemanes, llamando maquinaria al uso de la fuerza animal (que es movimiento voluntario, tanto como lo es la fuerza humana), entonces el uso de esta clase de locomotora es en todo caso mucho más antiguo que la más sencilla de las herramientas artesanales...

 

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[ Cardaxo Jerónimo (1501-1576). Famoso científico y médico italiano. Realizó investigaciones en matemática, física y medicina.

 

Vaucaxson, Jacques de (1709-1782). Mecánico francés que, ya de niño, dominó el mecanismo del reloj y se hizo uno de madera. Las máquinas automáticas que construyó lo hicieron célebre (entre otras un flautista, exhibido en París en 1738, y una serpiente de cascabel que se arrojaba sobre el seno de Cleopatra). Nombrado Inspector Real de Manufacturas de Seda por el cardenal Fleury, Vaucanson perfeccionó muchas máquinas para esta industria. ]

 

 

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